LUIS EDUARDO AUTE

Estoy pensando en un nuevo articulo para mi blog mientras escucho en la radio un programa sobre Eric Burdon, navego entre mis archivos guardados y estoy mirando una fotografía de Aute justo cuando empieza a sonar The House of the Rising Sun. La mirada de Aute mientras lo hago parece decirme “esta me gusta”

Es una foto que me encanta y que he dejado un tiempo dormida esperando un buen momento para publicarla. Al escuchar a Burdon me he decidido a hacerlo hoy. Quizás por lo de viejo rockero, creo que Aute lo es, aunque su música no sea el Rock&Roll. Para mi el viejo rockero es aquel que sigue vivo y en pie de guerra después de toda una vida de trabajo. Cantautor, director de cine, pintor, poeta… durante 40… 50 años?  Si! un autentico viejo rockero.

Había quedado con Luis Eduardo en su estudio una semana antes y toda la semana estuve deseando que llegara el momento. Hay ciertos personajes que me tienen nerviosillo antes de retratarles y no es por falta de confianza en mí mismo, sino por las ganas de hacerlo ya!

Llego a su estudio, situado en un chalecito de un céntrico barrio de Madrid cargado con mis cosas y dispuesto a sacarle todo el jugo tanto fotográfico como personal a los minutos que tenga por delante en su compañía.

La primera en recibirme en el jardincillo cuando llamo al timbre es Duna, una joven, simpática y nerviosa perrita que me ladra y olisquea. Me encantan los perros así que disfruto con esto; pero inmediatamente Aute aparece por la puerta y la regaña cariñosamente.

-Duna! no seas pesada. No te preocupes Pepe que no hace nada

-No! si me encanta, déjala que se acostumbre a mi.

-Pero pasa Pepe, pasa por aquí y dime donde quieres montar tus cosas

Entramos y pasando a través de un despachito, completamente inundado de libros donde por el aspecto de la mesa está trabajando en algo,  me conduce hasta el estudio donde pinta sus cuadros.

-Aquí hay luz natural. Te sirve Pepe?

-¡Perfecto! Si

Pongo manos a la obra y rápidamente preparo el pequeño plató, siempre vigilado muy de cerca por Duna que no pierde detalle y de paso, me regaña de vez en cuando. En unos minutos tengo todo listo para empezar la sesión.

Aute me pide permiso y enciende un cigarro de apoyo, ya que se me confiesa fumador empedernido y a mi… no me importa en absoluto.

Disparo mi Hassel unas cuantas veces ante la supervisión de Duna y la ahumada tranquilidad del posador hasta que en una toma, después de una supongo sabrosa calada, Aute casi… casi me sonríe. Lo justo como para… CLICK!