Listado de la etiqueta: pepe castro fotografo

Luis Larrodera

Hoy he quedado para fotografiar a Luis Larrodera, polifacético artista al que entre muchas otras cosas también recordamos por ser el último presentador del mítico programa de televisión “Un, Dos, Tres”
De camino a mi cita recojo a un amigo común, Diego Arjona, que viene a echarme un cable y comer con nosotros. Vamos en mi coche hasta el restaurante donde, abusando un poco de la confianza de nuestra amistad, también les robaremos un poco de espacio del local para trabajar, después de la comida. No nos ponen ninguna pega, al revés, encantados de recibirnos allí.
Diego y yo llegamos al restaurante los primeros, así que nos da tiempo a tomarnos una cervecita, mirar nuestros twitters, whatsaps y demás deberes sociales antes de que aparezca Luis, junto con su familia. Vienen los tres, ya que después del retrato oficial hemos acordado hacer una divertida foto de familia.
Diego y Luis son viejos conocidos y compañeros de algunas fatigas. Esto hace que el ambiente en la mesa sea estupendo.
Mientras comemos observo que Luis tiene unas facciones muy peculiares, duras, así que voy a intentar aprovechar esto último, mas que buscar un retrato amable y fácil. También tengo que decir que es sumamente amable y extrovertido. Buena gente, en dos palabras.
Después de la comida yo me levanto el primero y los dejo en la mesa charlando mientras voy a preparar mis cosas para empezar cuanto antes con la sesión. En cuestión de pocos minutos estoy listo para saltar de la mesa al mini plató improvisado en un salón aparte.
Luis se coloca en su sitio, sentado sobre un pequeño pub listo para dejarse fotografiar. Le tiro de la lengua sobre su periodo en el un dos tres y sobre Chicho, personaje que me encanta y al que he perdido la pista. El me cuenta como ese programa en cierta medida ha marcado su carrera y lo difícil que resulta salir de ese personaje tan popularizado por la tele.
Sonríe de manera muy natural ante la cámara, pero yo no voy buscando esto sino mas bien concentrar su atención y marcar esas facciones, duras y tan particulares. Creo que… ahora… ClicK!

 

Fofito

Ya voy teniendo unos añitos. Soy  consciente de ello por varias razones que no vienen al caso, pero desde luego una de ellas es porque muchos de  los recuerdos de mi infancia suelen ser en blanco y negro, como mis retratos. Entre otros tengo unos gratos recuerdos de las tardes que pasaba sentado en el suelo del salon en casa de mis padres, esperando a que empezara mi programa favorito. -Como están ustedeeees? empezaba, y en casa mis hermanos y yo gritábamos, bieeeeen. Eran los Payasos de la tele, simpáticos, divertidos y tan educados que a todos los niños nos llamaban de usted. Gabi, Fofó, Miliki, Milikito, Fofito…
Por aquel entonces no podia ni pensar que unos años después iba a poder fotografiar y compartir un rato con uno de ellos en persona, pero la vida dá muchas vueltas y mira por donde ahora estoy delante de Fofito con mi cámara y dispuesto a retratarle.
Unos minutos antes he llegado a su casa cargado como siempre que voy a estos quehaceres, pero cargado tambien de emoción y ganas de ponerme a a trabajar cuanto antes. Fofito, que aunque se llama Alfonso, no atiende si no le llamas por su nombre de payaso, me ha recibido en la puerta acompañado de 2 perrillos que juguetean y se le enredan entre la piernas. Amablemente me ayuda a llevar las cosas hasta dentro y allí me presenta a su mujer Mañi que cariñosamente nos saluda y atiende en la medida que le deja una pierna de la que convalece de una reciente intervención.
-Pepe, ponte donde quieras, dice Fofito. Yo mientras sigo preparando la maleta (mañana sale de gira) y me visto de payaso enseguida
-OK, voy montando aquí mismo junto a esta pared. Dame 15 minutitos
Termino de montar y medir antes de que Fofito regrese, y mientras, Mañi me ofrece un refresco. Hace mucho calor este mes agosto le digo, y acepto encantado ese refresco.
Fofito aparece ya vestido, maquillado, y cargado con varios artilugios que podemos usar, me dice, para la sesión. Un pequeño acordeón, un saxofón enano y un circo de juguete precioso que le regaló alguien y ahora no me acuerdo.
Se coloca en una silla delante del fondo negro y yo disparo mi cámara mientras le cuento lo bién que me lo pasaba de pequeño con los payasos de la tele. El a su vez me cuenta cosas de su carrera y su inminente partida. No para de trabajar  y eso en los tiempos que corren quiere decir que lo que hace lo hace muy bien.
Utilizamos el saxofón y el acordeón, usamos también el circo del que que me resulta una foto preciosa, pero es después de un rato cuando no tiene nada en las manos, se apoya en su mano izquierda y me dedica una de estas miradas de payaso triste que tanto me gustan.
Ya la tengo… ClicK!!

Josema Yuste

Uno de los personajes a los que mas he seguido desde mi juventud, es sin duda a Josema, que junto a Millán nos entretuvieron tantos fines de año con las ocurrencias de  “Martes y trece” creo que no hay ningún sketch suyo que no me haya visto unas veinte veces,
Josema sigue desde entonces trabajando duro, haciendo humor incansablemente y me sigue pareciendo uno de los tipos mas chispeantes del humor en España. Cuando le veo, siempre pienso que me voy a partir de risa en cuanto abra la boca.
Me ha hecho mucha ilusión que accediera a posar para mis retratos, ya por teléfono parece un tipo muy majo.
He quedado con él en su casa de Madrid, una tarde. Por suerte en su casa puedo aparcar justo enfrente y descargar el equipo tranquilamente. Desde la calle le llamo al móvil para decirle que estamos aparcando y que en 5 minutos estamos allí. no hace falta ya ni llamar al timbre porque enseguida aparece por la puerta y nos invita a pasar.
-Pasad, pasad. Que tal Pepe? Mira por aquí y a ver donde quieres que trabajemos.
Después de un rápido vistazo, me ofrece la posibilidad de probar en un salón que tiene en la planta baja, y nada mas verlo decido que es el lugar donde vamos a prepararlo todo. Allí no molestamos a nadie y ademas tenemos mucho espacio donde elegir.
Le pido permiso antes de mover algunas cosas y dejar espacio suficiente para el equipo. Aprovecho también una mesa baja para utilizarla como asiento para él.
-Bueno pues ya lo tengo, Josema, cuando quieras te pones aquí, que quiero medir la luz contigo.
-OK Pepe, pero dime que hago, porque a mi las fotos no…
Es curioso, no es el primero. Con las tablas que tiene delante de las cámaras, y sin embargo el enfrentarse a una cámara de fotos, le cohibe un poco. No es lo mismo actuar y moverse, me dice, que plantarse delante de una cámara de fotos. A mi me pasaría lo mismo, le doy la razón.
-Pero no te preocupes que yo haré mi trabajo. Vamos a seguir hablando tranquilamente y ya iré buscando cuando disparar.
Y así, seguimos con la sesión mientras me informo de curiosidades y consigo a través de la conversación que vaya teniendo una actitud mas… en su salsa.
Durante un momento parece como si por su cabeza acabara de pasar una nueva genialidad para hacernos reír, otra vez…  ClicK!

Mago More

Una vez escuché en radio una entrevista de More en la que decía «Me gusta ayudar y hacer reír» y una vez que le conoces te das cuenta de que esta frase le define perfectamente. More es un hombre orquesta: Mago, cómico, actor, monologuista y muchos etcéteras mas, aunque su comienzo fue muy distinto, ya que estudió una carrera de ingeniería que según cuenta, abandonó para dedicarse a la farándula, muy acertadamente creo yo.
More cae bien a todo el mundo. Tengo muchos amigos comunes y todavía no he escuchado a nadie un mal comentario, sino todo lo contrario. Que majo es More! Que bueno el More!
Pues, por fin hemos quedado. Tras varios intentos de acercarse por mi estudio y dedicarme algo de de su mágico tiempo, una mañana de enero, tal y como habíamos convenido, aparece por allí. Tenemos tiempo, pero tampoco mucho ya que después tiene una comida de trabajo.
-Que tal Pepe? por fin nos conocemos. Tenia ya ganas de ver que puedes hacer conmigo.
-Hola More. mmm vamos a ver que podemos sacar, ja ja ja
Le explico, aunque él ya lo sabe porque ha visto muchos de mis retratos, que yo no intento sacar nada que no esté ya ahí y que solo hay saber esperar a que aparezca, aunque solo sea por un segundo.
Todos tenemos nuestra personalidad y nuestro personaje, y a mi lo que me interesa es lo que se ve cuando no te esfuerzas por parecer nada, no el personaje forzado. Esto es quizás lo mas difícil de un retrato, intentar desarmar las defensas que sin querer todos ponemos cuando nos enfrentamos a una cámara y sacar solo la esencia.
Mientras nos tomamos un rico cafetito, y mientras preparo la iluminación del estudio, voy entrevistando sutilmente a More que me cuenta de todo en pocos minutos. Tiene una mirada chisporroteante que mueve continuamente de izquierda a derecha como investigando todo lo que hay a su alrededor y me da la impresión de que muestra mucho interés por los preparativos.
No podemos entretenernos mucho mas, y viendo que se desenvuelve muy bien opto por no sentarle, no le hace falta, sino dejarle de pié y que se mueva a sus anchas delante de mi. Yo sigo preguntando, interesado por su carrera y proyectos.
Hay un momento en que me encuadra con sus manos de mago y durante unos segundos todo queda estratégicamente, «mágicamente» colocado. Manos, mirada, sonrisa…
Que no se me escape… ClicK!

Fernando Romay

Cualquiera que conozca a Fernando, estoy seguro de que piensa lo mismo que yo. Que tío mas grande! Desde luego que lo es, pero no solo por sus 2,13 mts de estatura. Fernando es mucho mas grande como persona, un tipo de esos que te transmiten buen rollo desde la primera frase.
Como tengo por costumbre, siempre que las agendas nos lo permiten, he preferido quedar con Fernando para comer  antes de ponernos con las fotos y hemos elegido para ello el restaurante de nuestro comun amigo Cipri, mi cuartel general. Por el camino he tenido que avisarle de que me retraso retraso de unos minutillos, ya que voy un poco justo.
-No hay problema Pepe, me dice.
Aun así llego un poco antes que él lo que me permite descargar mis cosas en el lugar donde pretendo después hacerle la sesión y sentarme en una mesa a organizarme un poco. LLevo una mañana bastante liada y tengo que apuntarme en la agenda unas cuantas cosas, la memoria ya no me llega para tanto. Fernando aparece mientras estoy terminando de agendar lo ultimo, viene muy sonriente y ya me da buen feeling
-Pepe! Al final has llegado antes que yo.
-Ya ves, hoy no he pillado atasco.
Nos sentamos a la mesa y poco después también aparece Cipri, que se nos une y se queda a comer con nosotros. De la comida solo diré que, aparte de excelente como siempre, transcurre de manera cordial y animada entre otras cosas porque ellos dos son buenos amigos.
Terminada la comida y un poco de tertulia, me excuso y voy a preparar el plató para las fotos. Coloco un fondo negro, monto un par de flashes… o quizás mejor solo uno y un rebote de luz con un reflector. Repasando me doy cuenta de que con Fernando el fondo se me queda pequeño y la cabeza le va a sobresalir, mejor le siento en un taburete como en otras ocasiones, y así… Vaya! tampoco me vale, el taburete es demasiado bajo para él y va a parecer de juguete. A ver así?  dos taburetes, uno encima de otro. Lo pruebo yo primero y claro, me siento pero de puntillas, los pies no me apoyan bien en el suelo y eso produce una inestabilidad al conjunto que no me convence. Fernando aparece ya por la puerta en ese momento y le comento el asunto.
-Mira Fernando, te he puesto esto pero es que no me parece muy fiable, a ver si la vamos a liar.
-Nada, me dice Fernando. Mira! Se sienta y claro, él se apoya perfectamente y aun le sobra. Lo ves, no hay ningún problema me dice sonriendo.
Terminamos de ajustar alguna cosilla, medimos y empezamos, o mejor dicho seguimos charlando, porque nunca hemos parado de hablar. Pero eso si, nos liamos ya con las fotos. El sigue contandome anecdotas y proyectos, tenemos las olimpiadas a la vuelta de la esquina; a ver que tal nuestra selección de basket.
Que buena persona es este Fernando, pienso. Me sonrie sin esforzarse igual que cuando me saludó al llegar, hace solo un par de horas… Click!!

Enrique San Francisco

A lo largo de mi vida, he coincidido con Enrique en varias ocasiones. Desde en alguna discoteca de Malasaña en la época de la movida, hasta en el rodaje de alguna película donde yo había ido a visitar a algún amigo. El no se acordará de esas situaciones, yo no era mas que un conocido de algun amigo, pero evidentemente yo si que me acuerdo. Con su inconfundible voz, mirada picarona y aire campechano y descarado, ya destacaba en obras de teatro, cine y televisión y era muy conocido.
Jorge Sanz y Enrique, entre otros artistas, están estrenando en «El Matadero» de Madrid la obra «Orquesta Club Virginia». Ahora mismo estoy en el camerino de Jorge. Acabo de terminar de retratarle y ha ido a buscar a su compañero que está en el camerino contiguo.
Mientras les espero me asomo al pasillo para ver el ajetreo de los actores arriba y abajo terminando de prepararse para salir a escena. Solo quedan 25 minutos para la función, así que ya me puedo dar prisa si quiero terminar, recoger y acomodarme para verla. Creo que es muy divertida!
Escucho la inconfundible voz de Enrique a traves de la delgada pared hablando con Jorge e inmediatamente salen los dos. Los dos traen el mismo atuendo, vienen en camiseta de hombreras. Se me ocurre que cuando termine les voy a hacer una foto juntos en camiseta.
-Que pasa gordo? Vamos al lio.
-Vamos, si, que tenemos poco tiempo.
Le siento en la misma silla en la que acabo de fotografiar a su compañero y le explico el tipo de retrato que pretendo hacer. Antes Jorge ya me había advertido de que tenerle sentado y quieto mas de 10 minutos iba a ser casi imposible.
Efectivamente! en cuanto empiezo a hablarle para tenerle algo distraído y yo poder disparar, él empieza a hablar y a moverse en la silla como una lagartija. No consigo que esté pendiente de mi y no consigo concentrarme en buscar una buena expresión.
Paro un momento para reflexionar mientras seguimos hablando. Le observo durante un rato y me doy cuenta de que sigue teniendo la «misma» mirada picara de cuando era un chaval.
OK, solo tengo que esperar una breve pausa suya para disparar… no hace falta mas que enfocar bien y esperar… CilcK !!

Jorge Sanz

Conan el barbaro es una de las pelis favoritas de mi juventud. No se la de veces que la habré visto y me sigue alucinando la escena, casi a cámara lenta en la que el joven Conan queda huérfano http://www.youtube.com/watch?v=Daz5Pc5rXPA. Ese niño era Jorge Sanz.
Unos años, unas cuantas películas mas a la espalda, varias obras de teatro después y gracias a mi amiga Auri, he conocido a Jorge personalmente.
Esta semana se estrena en «El Matadero» de Madrid «Orquesta Club Virginia», una divertidisima obra de teatro basada en la película de Manuel Iborra que Jorge Sanz, E. San Francisco y A. Resines protagonizaron en e 1992. Aquí, en el matadero he quedado con Jorge justo antes de la función, para entre bastidores pasar un rato con ellos y poder inmortalizarle para mi serie.
En cuanto llego al teatro voy derecho a la cafetería dejo los trastos en el suelo junto a la barra y desde allí llamo a Jorge
– Jorge, estoy en cafetería. Donde andas?
-Estoy llegando Pepe, esperame allí, que está llegando también Kike y ya entramos juntos
Es una tarde de junio muy calurosa, mientras espero pido una cervecita para refrescarme un poco y de reojo veo aparecer a Kike San Francisco que va derecho a la barra con la misma idea en la cabeza y un perrillo bajo el brazo.
-Hola Kike, le asalto
-Hola… tu eres Pepe no? Si! ya me ha dicho Jorge que venias.
Veo llegar también a Guillermo Montesinos y casi al mismo momento a Jorge, que viene sudando
-Que tal Pepe? Ya os conocéis, no? Vamos para adentro que nos tenemos que ir cambiando
Entramos por entre bastidores y llegamos a los camerinos. Yo voy con Jorge al suyo y me pregunta si me puedo apañar allí. Perfecto le digo. No necesito mas.
-Pues mientras montas, yo voy a microfonarme y vuelvo enseguida.
Preparo mi equipo ocupando lo mínimo. Aquí mismo luego fotografiaré a Kike, no voy a cambiar todo de sitio otra vez.
Cuando vuelve con la camisa por fuera y antes de abrocharse me pregunta?
-Que te parece Pepe, con camisa o sin ella?
-Mejor sin ella, ya verás… me parece que estoy viendo ya la foto.
Se quita la camisa, se sienta en la silla y yo termino de medir
Apago las luces y solo con la luz de mi flash, empiezo a hablar con él y a disparar mi cámara.
Se relaja hacia atrás  me mira y escucha. Parece un galán del cine negro… ClicK !!

Diego Arjona

Casi todos conocemos a Diego en su faceta humorística por sus monólogos y sus actuaciones en el club del chiste. Pero este tipo de aire un tanto desgarbado y marcado acento andaluz tiene un montón de secretos que me ha ido descubriendo poco a poco. Uno de ellos es su gran pasión por el cine, pero por el cine… de acción.
He quedado con Diego en Madrid cerca de Atocha. Voy a pasar a recogerle y vamos a comer juntos antes de hacer el retrato. Tenemos veinte minutillos de camino por delante y aprovecho para que me vaya contando cosas que me ayuden a conocerle mas. Durante el trayecto me entero de varios proyectos que tiene en mente, que ya tiene rodados varios cortos y que también tiene un largometraje en preparación. Si una peli de acción a lo grande, en la que su mente ya trabaja y que ahora hay que mover a ver si aparece un mecenas. Creo que terminará haciendolo porque ya ha rodado una promo y los fotogramas que he visto prometen.
Llegamos al restaurante de mi amigo Cipri en La Moraleja, mi cuartel general en muchas ocasiones. Subimos entre los dos el equipo y nada mas dejarlo en un reservado y saludar, nos sentamos a comer.
Durante la comida me entero de mas detalles de sus proyectos pasados y futuros, (este chico no para) de mas detalles de la futura película y según me cuenta de todo lo que hace, lo que mas le gusta es dirigir cine.
-Ah! Mira Pepe, te he traído un regalito. (Me regala «ABRACADABRA» un cortometraje suyo en un estuche magníficamente presentado que luego le pediré que me rubrique y en cuanto llegue a casa lo degustaré )
-Muchas gracias Diego. Que bueno!
Pero no ha terminado de contarme todo. También está a punto de publicar un libro, su primer libro, al que ha dedicado muchas, muchas horas y que ha titulado «LOS BRAZOS FUERTES DEL CINE DE ACCIÓN DE LOS 80 Y 90″. Tendré que añadirle a mi libreria en cuanto esté disponible.
Terminamos de comer y sin prisas monto y preparo mi equipo para la sesión de fotos. Durante este tiempo seguimos intercambiando palabras y hablando de proyectos de futuro de uno y otro.
Un vez preparado el plató y medido luces cuidadosamente, siento a Diego en un taburete y con mi Hassel en mano empiezo a disparar. Realizo algunas tomas, planos cortos con bastante fuerza. Me sigue hablando de sus cosas y parece lo tiene todo bien clarito, aquí, en su cabeza. Asi que… CLICK!!

Raquel Martos

Periodista, humorista, creativa, guionista y curtida en mil batallas radiofónicas antes de llegar (casi de rebote, dice ella) a la tele. Hoy día Raquel es muy popular por ser la megasimpática chica de El Hormiguero, programa de gran éxito en A3 conducido por el genial Pablo Motos.
En estas fechas Raquel acaba de publicar su primera novela “Los besos no se gastan” y aprovechamos la coyuntura para proponerle una cita e incluirla en mi serie de retratos. Encantada accede, ahora solo nos queda buscar el momento.
Después de varias semanas de intentos, por fin hemos conseguido hacer coincidir nuestras agendas y quedamos en recogerla Sole y yo junto al Bernabeu, para comer juntos y así charlar y conocernos un poco mas antes de la sesión de fotos. Siempre que puedo me gusta pasar un tiempo de relax con el personaje, antes de hacer un retrato. Esto me permite observar y crear un clima perfecto que luego suele transmitirse para bien en el resultado fotográfico.
En vista de que la hora a la que quedamos es hora punta, salgo un poco antes para no retrasarme y hacer esperar a Raquel en la calle, pero cuando ya estoy en camino me llama y me dice que va muy justa y necesita media horita mas para terminar sus asuntos. Pongo música y atravesamos Madrid despacio pero sin preocuparnos ya por el inevitable atasco .
Aun así llegamos un poco antes que ella y sentados frente al estadio nos entretenemos viendo como montan un escenario en el exterior para alguna actuación. Me llega entonces un whatsapp de Raquel.
-Ya estoy aquí, Pepe , en la esquina de arriba del estadio
-Ya te veo, mira un poco mas abajo! watsapeo yo también, agitando mi brazo.
Montamos en el coche y nos dirigimos a la Moraleja al restaurante de mi amigo Cipri Quintas, que ya es casi mi segunda casa y desde luego mi cuartel general. Llegamos a unas horas en la que nuestros estómagos mandan, así que sin preámbulos nos sentamos a comer y charlar. Raquel resulta una inagotable fuente de información y en vista de que yo la tiro de la lengua, no para de contarnos anécdotas y un poco su vida sin parar de sonreír. Es encantadora!
Ya en los postres Cipri se acerca y se sienta a tomar café con nosotros, momento que aprovecho yo para dejarles a los tres hablando y mientras ir a montar el equipo y preparar la sesión.
En cuanto lo tengo todo listo, reclamo a Raquel que viene con unos “poquititos de nervios”, me dice. Termino de medir luces con ella y le digo que lo único que quiero que haga es ponerse cómoda, hablar conmigo y dejarse llevar, nada mas. Eso la termina de tranquilizar y empiezo a disparar mi cámara.
Como dije antes Raquel es continuamente una sonrisa, así que no cuesta mucho recoger una como esta…ClicK!

Leopoldo Abadia

Joven de cierta edad, risueño, carismático, viajero y ninja honorífico (ninja pronunciado con jota como dice él), Leopoldo es sobre todo el pater familia de una gran troupe de 12 hijos. Esto ultimo me carga de responsabilidad porque me consta que están todos expectantes por ver el resultado de este retrato, y son muchos para regañarme. Entre ellos hay dos que han tenido gran culpa de este encuentro: Gonzalo, que siempre acompaña a su padre como asesor y representante y Cristina que virtualmente ya me lo ha sugerido mas de una vez.
He quedado con Leopoldo y Gonzalo en el Hotel Meliá Los Galgos de Madrid a media mañana. No tenemos prisa pero tampoco mucho tiempo ya que luego deben coger el AVE y regresar a casa. Hoy voy solo, pero como siempre cargado, por lo que cuando estoy cerca telefoneo a Gonzalo para ver si me puede ayudar con la descarga de útiles fotográficos.
-Hola Pepe, Si! justo al lado del hotel hay un parking. Te espero en la puerta
-OK. Gonzalo en unos minutos estoy allí.
Unos semáforos y 15 minutos mas tarde, casi al mismo tiempo en que aparece Gonzalo, llego al hotel . Bajamos juntos al parking y desde allí cargados subimos a recepción a esperar a Leopoldo que aparece por la puerta, desde la calle muy sonriente y se une a nosotros. Me dicen ambos que estaban deseando conocerme en persona. Me halaga! Soy yo el que evidentemente estoy deseando conocerles y tener este personal y privilegiado espacio de tiempo con ellos.
-En vista de la hora, que os parece si nos tomamos algo antes de ponernos a trabajar? les propongo.
-Claro! vamos a picar algo.
En una cafeteria cercana nos acomodamos para tomar un café con tostada, que se transforma en bocata de jamón con tomate y copa de vino para Leopoldo y lo mismo pero con café para los demás. Este rato lo aprovecho para una primera toma de contacto, preguntando y observando a mi inminente víctima durante la agradable y distendida charla que mantenemos los tres con las bocas llenas.
Minutos después volvemos al hotel donde muy amables nos han preparado una salita de reuniones para que podamos estar solos. Leopoldo sube mientras a terminar de preparar la maleta para ganar tiempo, Gonzalo se queda conmigo mientras monto mi equipo y aprovecha para curiosear e ir recogiendo todo con su videocámara. Leopoldo aparece poco antes de que yo termine y con él sentado en su sitio aprovecho para terminar de iluminar y medir. Le coloco una silla delante para que se apoye en el respaldo y así poder jugar con el movimiento de sus manos dentro del cuadro y voy disparando mi Hassel mientras intento pillarle en alguna toma en la que no esté hablando, porque no para de hablar y reirse.
Poco a poco parece que le llevo a mi terreno y consigo bromeando con él, que me escuche antes de arrancar en otra carcajada que no puede reprimir.
Durante unos segundos me mira: Que me está contando este Pepe, parece decir con la mano en la cabeza… CLICK!