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Alberto Chicote

Alberto Chicote (foto pepe castro)

Soy de los que piensan que el tiempo coloca a cada uno en su sitio, y en consecuencia creo que el éxito es, salvo en contadas ocasiones, un compendio de esfuerzo, saber hacer y tiempo empleado en todo ello.
Chicote ha sido para mi una grata sorpresa, y me ha demostrado con creces que su éxito es mas que merecido. Es una persona con las ideas muy claras, rápido de pensamientos y lo mejor… entrañablemente cercano.
Después de pasar unas horas con él, evidentemente no he aprendido nada de cocina,  pero me ha cautivado el entusiasmo con que habla de su profesión, y me siento identificado por el que yo pongo en mi trabajo, salvando por supuesto las distancias entre el genio y yo, que sigo buscando y aprendiendo en lo mio.
Durante el tiempo en que compartimos mesa, hablamos de varios asuntos, pero sobre todo de lo suyo, de cocina. Cipri, nuestro anfitrión se sienta con nosotros de vez en cuando, en los huecos que encuentra mientras atiende y dirige su negocio, y comparte con Alberto ideas y pensamientos culinarios. Yo entonces, escucho atento los secretos de los maestros.
Al terminar me dirijo a la sala del restaurante que suelo utilizar para montar el set, pero hoy está ocupada por un evento. No hay problema, justo al lado hay un pequeño rinconcito que me vá de perlas, solo tenemos que mover una mesa y tenemos espacio mas que suficiente para trabajar, ya lo he utilizado alguna que otra vez. Aprovecho tambien el respaldo de un sofá para que Alberto se siente y así termino de ajustar la luz, ya con él delante.
La sesión empieza como si no fuera tal. Tanto él como yo estamos tan agusto que no parece sino una sobremesa con fotos de por medio. Me encanta trabajar así, precisamente porque llegado este punto puedo sacar todo el jugo del retratado sin ninguna tensión
Disparo de vez en cuando mientras busco el gesto del Chicote simpático y campechano, el que me ha cautivado en la mesa, y… ClicK!

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Javier Elorrieta

Javier Elorrieta (foto Pepe Castro)

No puedo evitar sentirme pequeño cuando estoy al lado de alguien con tantas vivencias y de tan larga trayectoria como Javier Elorrieta. Desde muy pequeño vive el cine en casa con su padre, Jose Maria, luego él mismo toma ese camino primero como compositor, director mas tarde, publicista y ahora también dedicado a la música.
Voy a su encuentro con ánimo y muchas ganas de escuchar, ademas de preparado, claro, para fotografiarle. Llego primero y aprovecho para repasar algunas notas en una mesa junto a la entrada, al poco le veo llegar buscando con la mirada, le hago señas a la vez que voy a su encuentro. Desde el momento en que nos saludamos y le veo sonreír, percibo buenas vibraciones, por un momento olvido la evidente distancia y pienso que será una jornada muy interesante, personal y fotográficamente.
Efectivamente congeniamos y coincidimos en muchos pensamientos mas y menos profundos, lo que nos da pié a una conversación larga y entusiasta durante toda la comida. Hablamos de todo, la vida, los compañeros, mujeres, de cine y de música. Entonces saca algo del bolsillo y me lo regala, es un CD con su última grabación de clásicos franceses con tintes jazzeros, y me habla de sus próximos conciertos
Javier transmite optimismo y positividad al hablar, y cuando le pregunto por como está viviendo estos últimos años de crisis, me contesta
-Estoy fenomenal Pepe, luchando mucho como todo el mundo, pero la vida a veces te hace regalos y a mi me ha hecho este ahora, dice refiriendose al éxito con que público y crítica acoge su repertorio. (Repertorio que estoy deseando ver y escuchar en directo)
Al acabar de comer nos trasladamos a un apartado donde mientras tomamos el café, voy montando mi pequeño set fotográfico. Javier me ayuda entusiasta, durante el proceso.
Es raro que antes de empezar una sesión con alguien, este no me avise de lo que le cuesta posar, Javier lo hace, pero me dice también que hoy no tiene esa sensación y que está deseando empezar.
Disparo, como siempre sin prisa, entre frases, buscando el gesto y la complicidad en la mirada. Le digo que intente traspasarme con ella, que no la dirija a mi, sino a través mío, a un espectador que pueda estar detrás. Me hace invisible y… clicK!

Paca Gabaldon

Ha sido una de esas oportunidades que no suelo dejar pasar la que me ha acercado hasta este retrato. De hecho yo tenia cita en el teatro Muñoz Seca de Madrid para fotografiar a Manuel Galiana, cuando viendo el reparto de la obra que estaban representando, me encuentro también a un mito de la escena, Paca Gabaldon. Hago las gestiones oportunas para hacerle llegar mi deseo de fotografiarla y espero respuesta.
Ella fué Mary Francis, la presentadora a finales de los 60 y luego actriz en muchas películas de los 70 y 80. Desde entonces, esta mujer de voz inconfundible y potente carácter escénico, ha seguido interpretando cine, televisión y ahora mas dedicada a la escena en los teatros, sigue fascinando con su expresividad y poderío interpretativo allá donde vá. Es una mujer elegante, con un gesto poderoso, pero de mirada dulce y trato amable.
Ha accedido a posar para mi durante unos minutos, cuando termine con su compañero de reparto. Me pide tiempo para pasar por su camerino y maquillarse, ya que cuando terminemos no quedará mucho para el comienzo de la obra. Yo estoy empezando a trabajar en el escenario con Galiana, así que aquí tenemos para un rato.
Como tengo todo montado solo me queda esperar y ajustar luego la iluminación. Viene Paca muy sonriente y dispuesta a enfrentarse a la cámara pero antes de empezar prefiero dedicar unos minutos, de los pocos que tenemos, a conversar sin hacer caso de luces ni cámara, con la intención de acercarme un poco a ella y crear un ambiente en el que poder trabajar lo mas relajadamente posible.
Es una sesión corta, sabemos que no hay mucho tiempo, pero tampoco parece que vaya a hacer falta mas. Recuerdo lo que contaba mi admirado fotógrafo, Richard Avedon, cuando decía que derrotaba anímicamente al retratado durante largas sesiones de hasta cuatro horas. Yo es raro que disponga de mas de una hora y en ocasiones como esta, de escasos minutos.
He escogido una luz suave, y contento con lo que veo empiezo a disparar, como siempre despacio, cuando creo ver el momento preciso. Al cabo de unos minutos tengo la toma que me satisface, equilibrio entre dulce y poderosa… ClicK!

Antonio del Real

Es evidente que Antonio no necesita ninguna presentación, y por eso no voy a hacerlo. Baste decir que es uno de nuestros grandes del cine, y por nombrar alguna de las muchas obras que rellenan su curriculum, me decido por la mayor producción, la extraordinaria y rigurosa película “La Conjura del Escorial”
Le recojo en Madrid, cerca de su oficina, después de que un despiste mío me haga retrasarme unos minutos (como siempre voy con la cabeza llena de asuntos me despisto bastante). Le cuento por teléfono, y pacientemente espera en la calle a que resuelva el entuerto, poco después llego al sitio correcto.
Lleva unos días fastidiado con dolor de cabeza, y aunque me brindo a retrasar unos días si no se encuentra bien, prefiere que sigamos adelante con nuestros planes. En vista de su predisposición comemos y aprovechamos durante un par de horas para conocernos mejor. Congeniamos de maravilla y eso, fotográficamente, siempre promete.
De vuelta a la productora, llega el momento de la verdad. Voy a ver si soy capaz de plasmar la profundidad que veo en Antonio.
Buscando el mejor sitio, me decido por su despacho, un espacio no demasiado grande pero que nos aísla de los demás y me permite incluso jugar con las paredes blancas y utilizar una como reflector. Necesito retirar una mesa y algunas sillas, pero no hay problema, me dice.
Estamos sentados el uno frente al otro, observo y ajusto la luz, decido ponerle una silla delante para que busque un apoyo y se sienta mas cómodo. Hablamos, pero no demasiado, de su trabajo y de su hija Blanca a la que también debo fotografiar. Estamos bastante concentrados en la sesión. Le pregunto por su molestia. Sigue igual, me contesta, pero no te preocupes. Disparo algunas veces, cuando creo ver una buena toma. Me acerco aún mas, no le importa. A poca distancia puedo desgranar y leer en su rostro parte de la historia de su vida. Él a su vez escudriña mi objetivo de tal manera que al cabo de un rato ya no sé… quién está retratando a quién.
Click!!

Guillermo Montesinos

(Perdonadme, lo primero, queridos sufridores de este blog. Sabeis lo puntual (pesado) que he sido durante dos años, pero ahora estoy atendiendo demasiados compromisos y he tenido que frenar de algún sitio. Ha sido de este, que es el único donde no me manda nadie.) Tenia ganas y no veia el momento de rescatar este retrato del baul de los recuerdos, por varios motivos. Primero porque me encanta como tal, segundo porque me encanta el personaje, y tercero porque fué fruto de la casualidad y de una jornada que no quiero olvidar. Guillermo ha sido desde los 80, un actor al que he seguido con cariño en innumerables películas y obras de teatro. Algunas tan representativas de nuestro cine como “La Vaquilla”, “Se infiel y no mires con quién” o “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. El por aquel entonces ya cargaba con trayectoria a sus espaldas, aunque esos años anteriores andaba yo perdido en otros asuntos mas de juventud y es en esa época de los 80 donde empiezo a empaparme sobre todo de cine y le conozco. Esta tarde acabo de hacer una sesión con Jorge Sanz y Enrique San Francisco en los camerinos del Teatro del Matadero en Madrid. Tengo la sensación de haber conseguido un gran retrato de ambos juntos, pero hasta que no llegue a mi estudio y revise, no puedo estar seguro. Estoy hablando con Jorge y haciendo alguna foto de recuerdo mientras se termina de vestir frente al espejo, cuando pasa por delante  de la puerta una figura. Hacia años que no le veía, pero en seguida le reconozco. -Jorge! por favor. acaba de pasar Montesinos, puedes preguntarle si no le importa ya que estoy aquí, dedicarme unos minutos y posar para mi?. -Coño! Pues claro que no, es un tío estupendo. Espera… Le escucho llamarle en el pasillo y comentarle supongo que mi propuesta, y al cabo de un minuto llega Jorge con el brazo sobre el hombro de Guillermo. -Aqui le tienes Pepe, ves? Queda apenas 20 minutos para que salgan a escena, así que aunque Jorge ya le ha dicho algo, le explico lo que vamos a hacer y que no le voy a demorar mas de 10? informo y pregunto con la mirada. Vale! me dice En un momento vuelvo a abrir un softbox que estaba recogiendo, mido cuidadosamente y le siento en una de las dos sillas del camerino. No dejo de hablar con él mientras lo preparo todo, para ir creando un poco de clima” Siempre ha tenido un aire de “chaval. Ahora ya con canas e incipientes arrugas que le visten con una impresionante personalidad, sigue teniendo una mirada de chaval de 20 años, pero con muchas lecciones aprendidas. No me hace falta mucho mas, la luz es perfecta y el gesto, el justo.. Click!!

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Sara Lezana

Hace unos dias tuve el placer de ver en el teatro Muñoz Seca de Madrid, un espectáculo de ballet flamenco dirigido por Sara Lezana, a la que cabe denominar como una leyenda viva en este arte. El espectáculo, me pareció de una calidad extraordinaria en todos los aspectos, bailaores y músicos que me hicieron pasar un par de horas muy cortas, pero yo lo que esperaba con ansia era ver a Sara en el escenario. Mientras actuaba no pude dejar de fijarme en el movimiento de sus manos
Hasta este momento solo la había visto en vídeos y en algunas películas de los años 60 y 70, en los que aparecía bailando una joven y bellísima Sara.
Al terminar el show, Luciano, su manager, amablemente accede a presentármela. Subimos al escenario cuando todo el mundo ha salido y traspasado el telón me dice, espera un momento, voy a buscarla. Baja Sara al cabo de unos minutos y otra cosa en la que me fijo enseguida es en sus ojos, hablamos durante unos minutos y como no, le propongo posar para un retrato. -Claro, me dice, la próxima semana? -Si, hecho!
Una semana después, en el mismo escenario estoy preparando el equipo para la pactada sesión, mientras uno de los bailarines calienta y estira para el show que empieza en poco mas de una hora. -No molesto verdad? pregunta. -En absoluto, contesto
Mientras preparo, llega Sara al teatro, me saluda y pregunta si necesito algo en especial. Ya lo tengo, pienso para mi, tengo a Sara Lezana y voy a sacarle partido. Sube a camerinos a vestirse y maquillarse mientras yo termino de prepararlo todo.
Siento a Sara en una silla, yo cojo una de los músicos, que cuando terminemos devolveré al mismo lugar, y me siento frente a ella. Vamos a jugar con tus manos y tu mirada, le digo y mientras hablamos, ella va haciendo con maestría, lo que le he pedido. Ahora, le pido un favor mas, que acerque las manos a la cara, para tomar algún plano mas corto. Eso hace, y juega con ellas por delante durante un rato. Hay un momento en que manos y mirada se conjuran en una foto, y entonces… ClicK!

David Trueba

Multiinstrumentista de las letras y artes escénicas, David es el pequeño de una familia donde varios de los hermanos han tomado el camino de la imagen, creo que con gran acierto todos. A pesar de ser él el mas joven, tiene un extenso e interesante curriculum como director, guionista y como actor. También es periodista, ha publicado varias novelas y colabora diariamente con El Pais, desde hace ya alguna años. Realmente un personaje digno de conocer y retratar para mi galería, y si es posible aprender algo de él.
He quedado en visitarle una mañana de mucho frío en Madrid. Aparco a pocos metros de la casa y cargado solo con la mochila y un reflector toco el telefonillo. Me abre David, tras la puerta del jardin dejo mis primeros bultos y a traves del interfono le explico que vengo solo, por lo que me toca hacer otro viaje al coche para traer todo el equipo.
Entro directamente a un amplio salon, muy luminoso donde creo que  vamos a poder trabajar a gusto.
-Ubicate, Pepe donde quieras.
Hago un rápido reconocimiento del terreno buscando una pared libre que poder utilizar para el fondo y es junto a un gran ventanal, en una esquina del salón. Hay juguetes por el suelo, me encanta ver esos detalles de vida en una casa y me sonrío. David se dá cuenta y me habla de sus peques mientras recoge alguno de los juguetes. Mientras lo hace, me fijo en sus manos, cuidadas y de dedos largos, parecen de un pianista, mas que de un escritor. Intentaré aprovecharlo, pienso para mi.
Así mientras hablamos de sus cosas, voy preparando el escenario y conociendo mas de cerca a la persona “de verdad” que quiero retratar. Me resulta muy cercano cuando habla, con los mismos problemas y anhelos que cualquiera, me habla del esfuerzo y el riesgo que supone cualquier proyecto de autor en estos días. Acaba de presentar su última película. No ha ido mal, pero evidentemente, no son buenos tiempos. Ya lo se, le digo, estamos en diferentes camarotes, pero en el mismo barco.
Sentado ahora en una silla, yo frente a él en otra y detrás de la luz de un flash que le ilumina lateralmente, veo a David cómodo.
Bajo del todo la persiana y empezamos con algunos disparos, de manera muy sutil, muy pocos. Paro y seguimos hablando, sigo dando mas importancia a la conversación que a la cámara, creo que es mas cómodo para los dos. Saco algunas tomas bastante buenas de primerísimo plano, pero cuando se apoya sobre una de sus manos, puedo ver lo que antes aprecié en ellas y como la mirada no ha perdido nada de atención, aprovecho y… ClicK!!
Ahora, me invita a un café en la cocina, que acepto gustosamente.

Arturo Fernandez

Eterno galán de la pantalla y los escenarios, empezó en esto de la farándula casi sin quererlo tras llegar a Madrid desde su Gijón, sin saber muy bien que le depararía el destino. Tras una larga trayectoria profesional, ha demostrado cual era su destino y se ha colocado entre los mas grandes y mas queridos artistas de nuestro país.
Chatín, le llaman sus amigos, por la costumbre que tiene de utilizar continuamente este adjetivo. Es que soy muy malo para los nombres y así no fallo, me confiesa, cuando le pregunto el por qué?
Hemos quedado en el madrileño teatro Amaya. Él ha preferido que hiciéramos esta sesión en el mismo lugar donde está trabajando y solo una hora antes de salir a interpretar su papel en la obra “Los hombres no mienten”
Cuando llego al teatro, en la taquilla pregunto por Arturo, enseguida le avisan, pero en vez de dejarme pasar a su encuentro es él quien sale a recibirme y me acompaña hasta el escenario.
-Que te parece aquí? Pepe, es buen sitio, no? Si necesitas luz, podemos avisar para que pongan mas.
-Excelente, no, no necesito luz. Me lio con ello ya mismo.
El escenario está preparado para la obra, así que procuro no descolocar mucho, no vaya a ser que la lie. Solo muevo un poco un sofá que aprovecho para apoyar un fondo desplegable. No encuentro nada a mano que pueda utilizar para sujetar un reflector en el lugar que quiero ponerlo. Rebusco por detrás del escenario y encuentro una silla plegable que me va a servir de apoyo.
Arturo se ha quedado conmigo durante todo el proceso, aunque le he dicho que no hacia falta, que le avisaría cuando terminara.
Le preparo un asiento delante del fondo e ilumino el lugar con un solo flash. Todo listo Arturo
Se sienta y me confiesa lo poco que le gusta que le hagan fotografías. Yo le tranquilizo diciendo que solo quiero hablar con él, que no quiero que piense en como ponerse, que todo va a ir surgiendo de manera natural. Y eso hacemos, hablar.
Tengo la cámara en la mano, pero no la utilizo aún. Le voy preguntando algunas cosas que me interesan de su trayectoria y al cabo de unos minutos empiezo a hacer alguna toma. Esto va bién, así que sigo hablando mientras disparo de vez en cuando. Al cabo de unos minutos me deja una mirada muy “picara” y reconocible, que no dejo pasar… ClicK!

Gracia y Sole Olayo -Las Veneno-

Gracia y Sole son gemelas, actrices y humoristas con trayectorias artísticas individuales y extensas. Pero juntas… juntas son mas conocidas como “Las Veneno”
Ha sido a través de Enrique Villen, durante una conversación en Twitter he reconocido a Gracia y por supuesto que no he dejado escapar la ocasión. Enrique, dile a tu amiga que pose para mi, te importa?
Gracia al poco se ha unido a la conversación, recuerdo algo así como, “no sé que estáis tramando pero me apunto”.
-Solo quiero hacerte un retrato Gracia, le digo.
-Vale! y por que no hacemos la foto con Sole, mi hermana gemela
-Claro! estaría genial.
Dicho y hecho, la cita queda marcada para unos días después, en su casa.
He dado unas cuantas vueltas alrededor de su casa, buscando donde dejar el coche, que no me pille muy lejos del portal ya que arrastro algunos bultos. He encontrado un parking cercano y llego al portal en el mismo momento que Gracia, que para poder saludarme con un beso, tiene que ayudarme liberandome de uno de los bultos.
Después de avisar por el telefonillo de nuestra llegada, subimos juntos en el ascensor y alli está Sole esperándonos con la puerta abierta.
Me invitan a pasar e instalarme en un luminoso salón con preciosas vistas sobre Madrid. Me parece bien, solo tengo que mover un poco una mesa y tengo el espacio perfecto para poder trabajar. Manos a la obra.
Es la hora del café por lo que durante el montaje también me invitan a uno y mientras, me cuentan divertidas anécdotas de la vida de gemelas y sus trampas. Incluso en el teatro; pero eso es ya de otra historia.
-Ya lo tengo, chicas. Estoy preparado!
-Como lo vamos a hacer Pepe? Como nos ponemos?
Coloco dos sillas juntas de manera que puedan sentarse y acercarse la una a la otra. Busco la complicidad de las gemelas y asi se lo hago saber.
Empiezo a disparar mientras cambian pose y gesto una y otra vez. Les pido que se junten aun mas, lo hacen y miran con mucha serenidad la una y picardía la otra, hacia mi objetivo.
Entonces… creo que… lo tengo.  Click!

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Goyo Jimenez

Otro de los imprescindibles de la comedia en España. Ha sido codirector, guionista y actor desde los inicios en La hora de Jose Mota. En el monólogo, también ha conseguido colocarse en el top de referencia para compañeros y espectadores. Quien no hace referencia de vez en cuando en alguna conversación a los asuntos americanos de Goyo. Yo confieso que tengo que ir a ver el show, es de los pocos que aun no conozco en directo.
He quedado con Goyo para charlar alrededor de una buena mesa, antes de sumergirnos en la posterior sesión fotográfica. Le ha parecido bien mi elección, del restaurante Silk de nuestro común amigo Cipri, que ya es cuartel general y base de operaciones de muchos de mis retratos.
Este tiempo previo siempre me funciona muy bien, crea un buen ambiente y me da opción de aprender algo de mi invitado para utilizarlo luego en la sesión. Debería plantearme hacer un anecdotario con las cosas que me cuentan y con todo lo que aprendo de ellos?
Goyo resulta ser alguien de conversación realmente brillante, rápido de ideas y acompañando todo el tiempo con una característica sonrisa. Me brinda una velada fantástica y a los postres aun me espera otra sorpresita; de una bolsa de papel saca una camiseta serigrafiada de diseño propio, muy divertida y… me la regala. Tengo que pedirle otra…
Terminado ya el tiempo gastronómico nos desplazamos al reservado, donde en pocos minutos preparo el rincón que voy a utilizar como plató. En el transcurso del montaje le hago alguna breve referencia de como va a ser la sesión y del tipo de retrato que pretendo, pero me indica con esa sonrisa, que no va a haber problema, está dispuesto a dejarse hacer, sin ningún impedimento.
Manos a la obra. Fondo blanco, iluminación frontal y empiezo a disparar mi Hassel, despacio, no me gusta ametrallar, sigo conversando y escuchando y solo disparo cuando veo algo que realmente me gusta. No tardamos mucho en estar los dos a gusto cada uno en su lado. Me regala de nuevo la característica sonrisa y es entonces cuando… ClicK!!