Listado de la etiqueta: fotografo

Gracia y Sole Olayo -Las Veneno-

Gracia y Sole son gemelas, actrices y humoristas con trayectorias artísticas individuales y extensas. Pero juntas… juntas son mas conocidas como «Las Veneno»
Ha sido a través de Enrique Villen, durante una conversación en Twitter he reconocido a Gracia y por supuesto que no he dejado escapar la ocasión. Enrique, dile a tu amiga que pose para mi, te importa?
Gracia al poco se ha unido a la conversación, recuerdo algo así como, «no sé que estáis tramando pero me apunto».
-Solo quiero hacerte un retrato Gracia, le digo.
-Vale! y por que no hacemos la foto con Sole, mi hermana gemela
-Claro! estaría genial.
Dicho y hecho, la cita queda marcada para unos días después, en su casa.
He dado unas cuantas vueltas alrededor de su casa, buscando donde dejar el coche, que no me pille muy lejos del portal ya que arrastro algunos bultos. He encontrado un parking cercano y llego al portal en el mismo momento que Gracia, que para poder saludarme con un beso, tiene que ayudarme liberandome de uno de los bultos.
Después de avisar por el telefonillo de nuestra llegada, subimos juntos en el ascensor y alli está Sole esperándonos con la puerta abierta.
Me invitan a pasar e instalarme en un luminoso salón con preciosas vistas sobre Madrid. Me parece bien, solo tengo que mover un poco una mesa y tengo el espacio perfecto para poder trabajar. Manos a la obra.
Es la hora del café por lo que durante el montaje también me invitan a uno y mientras, me cuentan divertidas anécdotas de la vida de gemelas y sus trampas. Incluso en el teatro; pero eso es ya de otra historia.
-Ya lo tengo, chicas. Estoy preparado!
-Como lo vamos a hacer Pepe? Como nos ponemos?
Coloco dos sillas juntas de manera que puedan sentarse y acercarse la una a la otra. Busco la complicidad de las gemelas y asi se lo hago saber.
Empiezo a disparar mientras cambian pose y gesto una y otra vez. Les pido que se junten aun mas, lo hacen y miran con mucha serenidad la una y picardía la otra, hacia mi objetivo.
Entonces… creo que… lo tengo.  Click!

Lluis Homar

Su rostro recuerda en cierto modo a los galanes del cine clásico americano. Su tono de voz amable y su forma de modular, es uno de los que mas me convencen cuando interpreta a quien sea el personaje que le toque. Para mi desde hace tiempo, un actor de referencia al que creo que el tiempo acabará convirtiéndole en uno de nuestros actores de culto. También un grato descubrimiento a nivel personal, excelente interlocutor y muy grata compañía.
Tengo que recogerle junto al metro de Tribunal, en el madrileño barrio de Chamberí, a ultima hora de la mañana. Desde allí nos vamos juntos a comer, para dedicar un tiempo a conocernos antes de la pactada sesión fotográfica.
Comemos, charlamos y congeniamos durante un par de horas. Tiempo mas que necesario para descubrir un poco mas del carisma y sensibilidad de este hombre, que me engancha y embelesa mientras habla. Me cuenta entre otras cosas, que quizás hoy no es su mejor día para una sesión de fotos, aunque muy atento conmigo, parece que algunos problemas personales le mantienen con la cabeza ocupada. Yo le agradezco la atención y el tiempo que me dedica, pero le aviso de que eso que me señala, en un buen retrato, aparece.
Lo sé, los he visto y me arriesgo Pepe, me contesta sonriente.
Durante todo este tiempo de conversación he estado pensando en como iluminar esa cara tan expresiva, tan cinematográfica. Decido utilizar una clásica iluminacion Paramounth o de mariposa, la misma que se solía utilizar en los retratos de las estrellas del cine de aquellos famosos estudios, de la que toma el nombre y que da mucho carácter al retrato. Sé que es una iluminación un tanto delicada, pero creo que me lo pide la ocasión.
Despues de comer necesito unos minutos para montar el escenario e iluminar, en un apartado del mismo restaurante, Lluis me acompaña durante el proceso, cuando lo tengo todo listo se sienta frente a mi y mira hacia el objetivo. Disparo mi cámara unas cuantas veces y al principio siento que me cuesta un poco llegar a donde yo quiero. Mientras seguimos conversando disparo unas cuantas veces mas, buscando la intensidad y la complicidad de su mirada. Veo como me mira y me parece notar que aunque está conmigo, también sigue algo absorto en sus pensamientos.
Un retrato es un pedacito de la realidad y de las emociones de una persona, congeladas en el instante que dura un Click!!

Soledad Mallol

Estoy sentado frente al ordenador, escuchando un poco de jazz y pensando en que publicar hoy. Veo entre otras, la fotografía de Soledad al tiempo que hago memoria. Debe hacer… un par de meses, creo, que le hice este retrato, pero lo recuerdo perfectamente.
Antes de decidir nada, le mando un mensajito para avisarle de que voy a publicarlo y preguntar si está conforme
-Soledad, me gustaría publicar tu retrato esta semana en mi blog. Puedo?
-Yes, you can, me contesta por whatsapp.

Hemos quedado en Madrid, en el restaurante de mi amigo Cipri, para hacer esta sesión, y aprovechar al terminar, para cenar allí juntos. Normalmente suelo hacerlo al revés, pero por circunstancias no ha podido ser y desde luego no quiero renunciar a compartir una velada con esta gran artista.
He llegado con tiempo suficiente como para preparar, en un apartado, el pequeño set que utilizaré para la sesión y cuando ella llegue poder dedicar unos minutos a charlar  y explicarle brevemente como vamos a trabajar, y lo fácil que le va a resultar. Llega puntual, yo estoy casi listo pero aun me queda por montar un flash.
Mientras espera a que yo termine, le invito a que se siente en una mesita que tengo justo al lado y  pida algo fresco. Termino enseguida y me siento con ella apuntandome al refrigerio. Yo una tónica, que tengo que estar fino con la cámara.
Le he preparado un asiento frente a mi, en una posición un poco mas alta que la silla desde donde yo voy a trabajar y una iluminación muy suave, con poco contraste.
Cuando por fin decidimos ponernos manos a la obra, se sienta en el taburete y yo termino de ajustar la luz . Empiezo a disparar mientras ella con mucha soltura me dedica algunos simpáticos gestos.
No soy fotógrafo de largas sesiones. Aunque he leído que algunos de los grandes maestros de este género que mas admiro dedicaban horas para conseguir lo que buscaban, yo prefiero trabajar lento no disparar mucho, y no cansar a mi modelo. Me funciona bien así y consigo buenos resultados.
Seguimos con nuestra conversación mientras disparo mi cámara de vez en cuando. Durante un momento parece que me ofrece toda su simpatía en un gesto que no puedo desperdiciar… ClicK!
Ahora si, ahora a cenar y relajarnos.

Soledad-Mallol_foto-pepe-castro

Goyo Jimenez

Otro de los imprescindibles de la comedia en España. Ha sido codirector, guionista y actor desde los inicios en La hora de Jose Mota. En el monólogo, también ha conseguido colocarse en el top de referencia para compañeros y espectadores. Quien no hace referencia de vez en cuando en alguna conversación a los asuntos americanos de Goyo. Yo confieso que tengo que ir a ver el show, es de los pocos que aun no conozco en directo.
He quedado con Goyo para charlar alrededor de una buena mesa, antes de sumergirnos en la posterior sesión fotográfica. Le ha parecido bien mi elección, del restaurante Silk de nuestro común amigo Cipri, que ya es cuartel general y base de operaciones de muchos de mis retratos.
Este tiempo previo siempre me funciona muy bien, crea un buen ambiente y me da opción de aprender algo de mi invitado para utilizarlo luego en la sesión. Debería plantearme hacer un anecdotario con las cosas que me cuentan y con todo lo que aprendo de ellos?
Goyo resulta ser alguien de conversación realmente brillante, rápido de ideas y acompañando todo el tiempo con una característica sonrisa. Me brinda una velada fantástica y a los postres aun me espera otra sorpresita; de una bolsa de papel saca una camiseta serigrafiada de diseño propio, muy divertida y… me la regala. Tengo que pedirle otra…
Terminado ya el tiempo gastronómico nos desplazamos al reservado, donde en pocos minutos preparo el rincón que voy a utilizar como plató. En el transcurso del montaje le hago alguna breve referencia de como va a ser la sesión y del tipo de retrato que pretendo, pero me indica con esa sonrisa, que no va a haber problema, está dispuesto a dejarse hacer, sin ningún impedimento.
Manos a la obra. Fondo blanco, iluminación frontal y empiezo a disparar mi Hassel, despacio, no me gusta ametrallar, sigo conversando y escuchando y solo disparo cuando veo algo que realmente me gusta. No tardamos mucho en estar los dos a gusto cada uno en su lado. Me regala de nuevo la característica sonrisa y es entonces cuando… ClicK!!

Jose Maria Pou

Hoy voy a fotografiar a uno de esos actores que tanto me gustan y a los que denomino de «larga trayectoria». Prolífico e incansable trabajador de la escena desde hace creo que unos 45 años. Catalán con carácter, tanto, que es capaz de parar una representacion para recriminar la mala educación de algún espectador con el móvil encendido. Algo que debía empezar a sancionarse de alguna manera, porque sigue habiendo especímenes que parecen disfrutar molestando con el soniquete de su teléfonos.
He quedado con Jose Maria en la agencia fotográfica «Contacto», donde Miguel, su director, me deja un estupendo espacio para trabajar.
Yo he llegado media hora antes y me he preocupado de preparar el escenario, a falta tan solo de algún ajuste de luz que haré cuando le tenga delante.
Bajo de nuevo y me siento en un banco a esperar, ya casi es la hora. Jose Maria aparece puntual y me levanto a saludarle.
-Tenemos tiempo de un café, verdad?
-Claro, vamos.
Entramos en una pequeña cafetería que tenemos enfrente y dedicamos varios minutos a conocernos un poco, entre sorbo y sorbo del negro y aromático liquido. Me cuenta un poco de su ajetreada agenda pasada, presente y futura. Le escucho con atención y solo le interrumpo brevemente para lanzarle alguna otra pregunta.
Media hora después, decidimos que es el momento de subir y ponernos manos a la obra. Enciendo los flashes y observo el efecto, apago uno, muevo el otro. Ilumino cenital y frontalmente con un solo punto de luz.
Su cara me habla con la mirada y con cada una de sus arrugas. Le digo que prefiero los rostros marcados, como el suyo, y que no me gusta quitarles la personalidad retocandolos, asiente y me dice: hombre, claro! con lo que cuesta construir una cara que diga algo, no me lo vas a borrar ahora. Sonrio.
Disparo con Pou sentado, posando a escasos centímetros de mi cámara, consiguiendo unos planos muy expresivos y tremendamente descriptivos de su personalidad.
Después de unas tomas, mientras cambio de objetivo por uno mas largo, le pido que se levante para trabajar ahora de pié. Yo me agacho para contrapicar un poco la toma, él acerca la mano al objetivo, como si quisiera cogerlo… y Click.

Javier Krahe

Cantautor de referencia para muchos dentro y fuera de la profesión. Poeta, irreverente y mordaz. De aspecto quijotesco, aunque poco dado a las fatigas caballerescas ya que según él mismo dice, prefiere emplear sus energías en vivir sin trabajar.
Voy repasando en el coche, alguna de sus canciones mientras me dirijo a la cita con él. Llegando al portal empiezo el reconocimiento y búsqueda de aparcamiento, a poder ser, no lejano donde dejar el coche y transportar luego el equipo sin demasiado sufrimiento; es un dia de calor.
En la segunda vuelta encuentro sitio al lado del portal, muy justo, y delimitado por pivotes de hierro de esos que no puedes ver mientras aparcas. Dejo la huella fehaciente en el lateral de la puerta del copiloto y procedo a descargar el equipo, maldiciendo.
Me recibe en su casa sentado frente a una estantería llena de libros, películas y un televisor, donde está repasando una escena de una antigua película en blanco y negro, que ahora soy incapaz de recordar aunque durante unos minutos conversamos sobre ella.
En el salón, los muebles están ajustados al espacio, por lo que me resulta imposible encontrar un sitio donde montar sin tener que descolocarlos un poco. Le pido permiso para mover lo necesario y ponerme a trabajar.
-Claro Pepe, mueve lo que necesites
No tardo mucho en estar listo, mientras hablamos de cine y música. Antes de empezar con la sesión me enseña también un retrato en blanco y negro, de gran formato, que otro fotógrafo le hiciera hace ya tiempo.
Se sienta frente a mi y enciende un pequeño cigarro puro que me da cierta envidia. Me aguanto, ajusto la luz y empezamos la sesión.
Disparo despacio, dejando tiempo entre disparo y disparo y hablo con él en los intervalos. No posa sino que me observa y analiza aunque no me lo diga, o al menos esa es la sensación que percibo.
A traves del visor conectamos las miradas y veo al Krahe que quiero retratar. ClicK!!

Jorge Blass

Una de mis grandes aficiones, desde siempre, ha sido la magia. Es un arte que he practicado muchos años, donde he hecho buenos amigos y algo que me emociona como a un niño cuando veo como un maestro me encandila con sus efectos de cerca o escena.
Jorge ha sido el niño precoz en esto de la magia en España, el mas joven en conseguir pasar el examen de ingreso en la SEI (Sociedad de Ilusionismo Española), con tan solo 12 años… y desde entonces imparable. No me equivoco mucho si digo que hoy dia es la cara mas conocida en este arte, siempre con permiso del Maestro Tamariz.
Tengo que ir a casa de Jorge hoy, para hacer este retrato. Hemos quedado a las 12 y mientras preparo todo, antes de salir de mi estudio, le hago una llamada de confirmación. Todo OK. contesta, pero para ganar unos minutos me pide que le recoja en el Teatro Compac Gran Vía, de donde sale de una reunión para un nuevo Show. A mi me pilla de paso, así que… acepto.
LLegando al teatro, le pongo un mensaje para que me espere a pie de calle y allí le recojo sobre la marcha. No vive lejos y en pocos minutos estamos aparcando; hemos tenido suerte encontrando un sitio justo frente a su casa.
Desde el salon de su casa hay unas vistas privilegiadas sobre esta zona de Madrid, me paro unos minutos a contemplar esto y respirar el aire fresco en la terraza antes de liarme con el montaje.
Moviendo tan solo una mesita, donde imagino que debe pasar muchas horas cavilando e inventando, encuentro el espacio perfecto para preparar mi escenario. Solo un flash y ajustando bien la distancia con la pared contraria para usarla como reflector consigo una luz que me gusta. Cada día aprendo mas sobre como usar los recursos «in situ».
Ahora le tengo delante y compruebo que efectivamente la luz está perfecta. Empezamos probando con algunos disparos y una baraja en sus manos, utilizamos después una varita mágica y por último nada mas que sus manos de mago llamándonos a la concentración sobre el efecto que está apunto de regalarnos.
Por si acaso, antes de que ocurra… ClicK!!!

Jose Luis Gil

No creo equivocarme mucho si digo que Jose Luis debe ser uno de los rostros mas conocidos de nuestro país, y estoy seguro de que también es el presidente mas recordado y querido, gracias a su personaje de «presidente» de la comunidad durante varios años en las series «Aquí no hay quien viva» y «La que se avecina». Pero Jose Luis es, para quien no lo sepa, un profesional con mas de 30 años de andadura todoterreno en las artes escénicas. Curtido desde joven en el doblaje, donde tiene una interminable lista de trabajos, actor también de cine y teatro y recientemente director con su cortometraje titulado Entre Cartones.
Hemos decidido quedar en un lugar céntrico de Madrid, por comodidad de ambos. Nuevamente he tenido que echar mano de la generosidad de Carlos Sanchez del hotel Wellington donde nos van a proporcionar un espacio para poder trabajar.
LLego con algo de tiempo, para ver el sitio donde montar y preparar el plató antes de que llegue Jose Luis. Conozco bien el lugar, así que tardo poco en ubicarme y montar.
Ya preparado, miro el reloj y me extraña que Jose Luis no haya llegado, ahora dudo de si le di bien la dirección. Le llamo y me confirma que todo OK, está a tan solo unos pasos, viene andando y por eso ha tardado un poco mas. Efectivamente, me asomo a la calle y ya le veo llegar.
Entramos y juntos nos dirigimos al salon privado que el hotel nos ha cedido. Atravesamos hall y cafeteria entre algunos cuchicheos y miradas que creo, no van dirigidas precisamente a mi.
Como tengo casi todo a punto, en pocos minutos estoy preparado para trabajar y mientras conversamos le voy colocando en centro de los flashes. Hablar con él es muy gratificante, tiene una conversación inteligente y
Disparo mi cámara algunas veces, de repente paro y le digo, Jose, igual que Hitchcock tu tienes un perfil muy reconocible, no te importa…? Se ríe, y contesta que no mientras se gira. Rápidamente coloco uno de los flashes frente a él y apago el otro. Tengo una pared detrás que me rebota lo justo, me gusta mucho lo que veo ahora… Click!!
-Lo tengo, Jose Luis
-Ok Pepe. Pues recoge y vamonos, te invito a un café…

Pancho Varona

Dicen las malas y buenas lenguas, que Pancho Varona es la mano izquierda de Sabina. Es mas que posible que así sea, aunque él diga que no, ya que la simbiosis entre ambos parece perfecta, en el escenario y en las largas horas en las que hay que pensar y escribir canciones. De cualquier manera a lo largo de los años ha dejado bien claro que con o sin su amigo Joaquin, él mismo ya es todo un musicazo y ademas una persona entrañable que se ha ganado público y amigos en el trayecto.
Estoy montando y preparando el set en un salón del hotel Wellington, esperando a que llegue. Ya he visto por Twitter, que está al caer, cosa de 5 minutos, ponía. Bueno, lo mío está casi terminado a falta como siempre de pequeños ajustes antes de empezar.
Bajo al Hall y me siento en uno de los sofás a cotillear a la gente que entra y sale mientras le espero. No me da tiempo a cotillear mucho, ya que uno de ellos es Pancho que aparece con un polo negro, barba de varios días y una bolsa en la mano. Tiene el aire de viejo rockero que yo me esperaba, incluso a primera vista me parece verle cierto parecido con Bruce Spingsteen… cosas mías.
-Pancho, le digo mientras me levanto a recibirle
-Eres Pepe? Que tal? Perdona mi retraso tío, ya venia apurado por hacerte esperar.
-Coño Pancho 7 minutos… eso no es esperar.
Subimos juntos al salón donde tengo preparado mi equipo y allí le pido que descanse un momento, no quiero que esto parezca un fotomatón. Sugiero que nos sentemos a charlar un rato, para explicarle lo que quiero hacer exactamente. Se que ha estado muy liado y dudo de si habrá visto alguno de mis retratos antes de acceder a esta sesión o ha venido confiado sin saber que diabluras le esperan. Resulta que si, conoce y ha estado curioseando en mi web, porque me recita de carrerilla varios de los personajes que allí aparecen. Perfecto, entonces solo tengo que darle algunas pequeñas pautas para poder empezar.
Antes de nada, me pide que le eche un vistazo a lo que trae en la bolsa, por si me parece que pudiera quedar bien para la foto. Saca de allí una preciosa camisa de diseño con estampaciones de Los Beatles en blanco y negro, regalo de algún buen amigo.
-Es… “perfecta”… póntela.
Le coloco en una silla y termino de medir. Me pregunta que debe hacer. Nada, ya me encargo yo, tu sigue hablando conmigo. Voy disparando buscando la mirada del simpático «viejo rockero» que he visto aparecer hace unos minutos, abajo en el hall.
Pancho inclina levemente la cabeza, lo justo para descentrar un poco la imagen y… ClicK!!!

Eduardo Punset

Alguna vez os habéis preguntado preguntado, con que personajes españoles os gustaría compartir una tertulia? Yo si, y desde luego en mi caso Eduardo Punset ocuparía uno de los puestos de privilegio. Hoy gracias a mi trabajo, de nuevo voy a tener la suerte de conocer a una gran persona, además de incorporarle a mi galería de retratados.
He venido a recoger a Eduardo a su casa de Madrid. Le estoy esperando junto al portal, entretenido con el curioso escaparate de una tienda de antigüedades, donde ademas se entreoye el sonido de una emisora de radio en francés a la que intento coger algunas frases. Sale Eduardo y me saluda con un ¿Como estás Pepe? Le contesto que regular por culpa de la espalda, hoy me está dando el día. Hace un gesto de disgusto y me acompaña hasta el coche.
Durante el trayecto en coche aunque hablando de tráfico y diferencias entre ciudades, ya puedo recoger varias pinceladas artísticas sentenciando la conversación que prometen una interesante velada.
En el siguiente trayecto, el que nos lleva desde la entrada del restaurante a la mesa es interceptado varias veces por admiradores que buscan una foto con él o un autógrafo rápido. Esto debe ser el dia a dia de Eduardo, porque cumplimenta el trámite con agrado y sin prisas.
Ahora si, podemos sentarnos a la mesa, pedir un refresco y esperar a Cipri, nuestro anfitrión. Dejamos que sea él quien encargue el menú para compartir entre los tres al centro y nos dejamos llevar por los asiáticos sabores.
Durante la comida la conversación no tiene un tema concreto pero si un protagonista y sin darnos cuenta apenas le dejamos tiempo para comer tranquilo, mientras escuchamos entre absortos e ilusionados por la soltura con que se maneja en cualquiera de los temas.
Ya casi terminando, Cipri, señalando uno de los platos del centro le dice, Eduardo, va a querer usted un poco mas de esto? Eduardo le mira, mira la mesa sonríe y contesta. Si, pero de todo, por favor.
Durante todo este tiempo de conversación aprovecho también para observar y pensar un poco en como voy a preparar el posterior retrato.
Hoy he preparado el set en un apartado del restaurante en el que no estoy acostumbrado a trabajar y donde ademas tengo algo menos de espacio, pero con algo de ingenio he conseguido un buen montaje y una iluminación perfecta.
Aviso a Eduardo y le coloco en un taburete giratorio donde me resultara muy fácil si en algun momento tengo que cambiarle la postura. Le coloco con un muy pequeño giro del cuerpo y mirando totalmente de frente.
Quiero un primerísimo plano de su rostro.
Disparo algunas fotos, me encanta como ha quedado la luz. Eduardo sonríe frecuentemente y me pregunta si quiero algun cambio en la pose o gestos. Le contesto que lo que busco es una mirada mas severa, una que he visto en la mesa varias veces. Lo entiende y casi me atraviesa con ella. ClicK!!