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Antonio Medina

Hace unos dias tuve la suerte de asistir a una entretenida cena a la que acudía mucha gente de la farándula y en la que me reencontré con algunos que habían pasado ya por mi fotográfico punto de mira. En la mesa coincidimos entre otros, Antonio del Real, Luis Varela, Pepe Carabias, Javier Elorrieta, Pepe Ruiz, y… Antonio Medina, al que hasta esa tarde no tenia el placer de conocer personalmente. Evidentemente iba a ser mi próximo objetivo en este afán de recopilar y coleccionar caras de la cultura de mi tiempo. Y esta es una cara que desde luego no pasa desapercibida, es uno de los «clásicos»
Así pues, en el transcurso de la velada quedamos para charlar y comer ya solos, unos días mas tarde, cita que por supuesto daría paso a la obligada sesión fotográfica posterior.
Dias después durante la comida, no puedo evitar fijarme en las posibilidades que me va a brindar Antonio en cuanto al retrato. Su cara es muy expresiva cuando habla, y una peculiar sonrisa burlona ilumina el final de muchas de sus frases. Realmente estoy deseando encender los flashes e iluminarle.
La tertulia que sigue se hace muy amena e instructiva, sobre todo porque hablamos de cine, y de eso Antonio sabe. Me hace multitud de referencias a películas y cuenta infinidad de anécdotas vividas con muchos de los grandes de su tiempo, algunos ya desaparecidos. Me encanta escucharle.
Por fin me toca a mi el turno, y en el apartado acordado con el restaurante, preparo mi equipo. Antonio, mientras tanto, se tumba en uno de los bancos con cojines y dedica estos escasos 15 minutos a una fugaz siesta.
Aun a pesar de los años que lleva poniendose delante de cámaras y espectadores, cuando le llamo para empezar, me confiesa cierto reparo a la cámara fija; como tantos otros compañeros, le digo. Pero no te preocupes, y déjame a mi el peso de la sesión, que esto es mi trabajo.
En cuanto empezamos veo como su reparo se disipa a cada disparo y poco a poco vuelve la naturalidad.  Ahora aparte del veterano actor veo al Antonio que ha charlado conmigo hace unos minutos en la mesa, y su sonrisa…  ClicK!

Juanjo Artero

Ha llovido ya desde aquel adolescente Javi de verano azul, donde Juanjo Artero daba sus primeros pasos interpretativos, con gran éxito por cierto. Ahora es un maduro actor, con tablas en teatro, cine, televisión, un actor con muchos registros y con una voz potente, como los de escuela antigua.
Después de habernos visto en un par de ocasiones de ocio y de haber hablado por teléfono, ya no se cuantas, siempre buscando el hueco donde poder vernos con tiempo suficiente, al fin lo hemos conseguido
Después de alguna vuelta, por despiste mío, para variar, llegamos a nuestra cita de esta mañana. Como amante de los perros, el que salgan a recibirme un par de ellos cariñosos, ya me alegra el día y jugueteo unos instantes devolviéndoles el saludo. Juanjo me recibe con un abrazo, nos invita a pasar, y allá que vamos.
Al entrar lo primero que hago es visualmente ubicarme y preparar el espacio donde montar. Sheila ya me va conociendo y sin que le diga nada, empieza a desembalar bártulos. Es media mañana, esa hora en la que si no te agencias un café, parece que te falta algo y además el estomago sutilmente te lo recuerda con algún quejido. Juanjo debe pensar lo mismo, porque pregunta si nos apetece tomar algo. Al unísono y sin vergüenza contestamos que sí, mientras acabamos de montar.
El escenario está preparado en pocos minutos, así que podemos relajarnos antes de empezar. Con un espectacular almuerzo a base de café y tostadas con aceite y tomate, nos sentamos alrededor de una mesa para dar cuenta de ello y charlar. Aquí se nos vá un rato largo, pero interesante y fructífero, ya que el clima que resulta para la sesión posterior, es realmente estupendo.
Al acabar, cambiamos de escenario por el de trabajo, Juanjo bromea con el fondo portátil antes de empezar, con algunas muecas y poses divertidas, consciente claro, de que aún no estoy preparado, que si no… La verdad es que siempre bromea, es una persona cercana y extrovertida, y esto facilita mucho la sesión.
Mientras hacemos unas primeras tomas, «Yeti» pasa un par de veces por entre los pies de Juanjo, como buscando su momento, y como no, se lo concedemos inmortalizandole junto a su amo en una toma.
Seguimos trabajando y tras algún ingenioso comentario, no recuerdo de que, nos dedica una mirada pícara, pero sincera, que aprovecho en un ClicK!

 

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Miguel Rios

Miguel Rios (Foto Pepe Castro)

Aunque ya llevaba danzando desde que empezara como Mike Rios allá en los 60, en los 80 revolucionó los escenarios con aquel grito de guerra… A los hijos del Rock´n Roll, Bienvenidos» Quien con cierta edad no lo recuerda?
Es para mi, y para quien no? otro de los personajes indispensables en nuestra cultura popular, y de los que me siento agraciado al poder compartir, aunque solo sea, unos minutos, con él.
Hemos quedado en la sede SGAE, aprovechando una sesión fotográfica benéfica que aquí tiene lugar, y en la que hoy colabora junto a otros artistas posando para la creación de un calendario, a beneficio de una asociación de síndrome down..
Llegamos cuando aún están preparando la sesión y maquillando a algunos emocionados chavales.
A nosotros, nos tienen preparado para trabajar ,un lugar en una bonita galería acristalada que dá al patio central, pero aunque lo agradezco, no deja de ser una zona de paso, por lo que prefiero, si es posible, que nos reubiquen en algún otro lugar donde no nos moleste nadie.
Sin pega alguna, enseguida enseguida me ofrecen alternativas, y así, al cabo de unos minutos, en uno de los despachos cercanos empezamos a montar.
Salgo a buscar a Miguel, que me avisan,  ya está esperando. -Tu eres Pepe, verdad? me dice nada mas verme. Vaya! ha hecho los deberes y se ha dado una vuelta por mi web. Genial!
Tengo preparada una silla donde le pido que se siente para terminar de ajustar luces antes de empezar.
Yo, curioso como siempre, ataco enseguida con una batería de preguntas que me asaltan a la mente. Que tiempos, que recuerdos aquellos 80, de los que intento sacarle alguna información.
-Hace tiempo que no salgo al escenario, aunque sigo con la música, me cuenta, cuando le pregunto por el día a día.
Sigo preguntando y disparando, no hay mucho tiempo pero tampoco me mete prisa. -Emplea el tiempo que necesites, me dice, que ya he visto tus retratos y tengo claro que quiero uno…
A la vez que descaradamente le escudriño a través de mi objetivo, él también hace lo propio, o al menos a mi me lo parece, pero con cierto aire de timidez y mucha mas prudencia… ClicK!

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Alberto Chicote

Alberto Chicote (foto pepe castro)

Soy de los que piensan que el tiempo coloca a cada uno en su sitio, y en consecuencia creo que el éxito es, salvo en contadas ocasiones, un compendio de esfuerzo, saber hacer y tiempo empleado en todo ello.
Chicote ha sido para mi una grata sorpresa, y me ha demostrado con creces que su éxito es mas que merecido. Es una persona con las ideas muy claras, rápido de pensamientos y lo mejor… entrañablemente cercano.
Después de pasar unas horas con él, evidentemente no he aprendido nada de cocina,  pero me ha cautivado el entusiasmo con que habla de su profesión, y me siento identificado por el que yo pongo en mi trabajo, salvando por supuesto las distancias entre el genio y yo, que sigo buscando y aprendiendo en lo mio.
Durante el tiempo en que compartimos mesa, hablamos de varios asuntos, pero sobre todo de lo suyo, de cocina. Cipri, nuestro anfitrión se sienta con nosotros de vez en cuando, en los huecos que encuentra mientras atiende y dirige su negocio, y comparte con Alberto ideas y pensamientos culinarios. Yo entonces, escucho atento los secretos de los maestros.
Al terminar me dirijo a la sala del restaurante que suelo utilizar para montar el set, pero hoy está ocupada por un evento. No hay problema, justo al lado hay un pequeño rinconcito que me vá de perlas, solo tenemos que mover una mesa y tenemos espacio mas que suficiente para trabajar, ya lo he utilizado alguna que otra vez. Aprovecho tambien el respaldo de un sofá para que Alberto se siente y así termino de ajustar la luz, ya con él delante.
La sesión empieza como si no fuera tal. Tanto él como yo estamos tan agusto que no parece sino una sobremesa con fotos de por medio. Me encanta trabajar así, precisamente porque llegado este punto puedo sacar todo el jugo del retratado sin ninguna tensión
Disparo de vez en cuando mientras busco el gesto del Chicote simpático y campechano, el que me ha cautivado en la mesa, y… ClicK!

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Pepe Ruiz

Pepe Ruiz (foto pepe castro)

En su versión mas popular, Pepe interpreta a un perenne cascarrabias, pero esta es la grandeza de los actores, de los buenos actores, que saben meterse el el pellejo de un personaje y nos lo hacen creer; porque nada mas lejos de la realidad, en cuanto a carácter se refiere, Pepe es un tipo jovial, simpático y entrañable de principio a fin. Tengo ganas de fotografiarle, nos conocimos hace poco en un estreno de teatro producido y dirigido por dos buenos amigos comunes, y poco después de presentarnos pactamos esta sesión.
He llegado en hora, pero me resulta imposible aparcar, asi que le llamo para anunciar mi puntualidad y el inconveniente que me va a demorar algunos minutos. Me indica la cercanía de un parking, que va a ser la mejor opción, y mientras nosotros vamos y volvemos, él se ofrece a bajar a recibirnos al portal.
Ya de vuelta, a pocos metros, le distingo en la puerta rodeado de algunos chavales que al reconocerle se han acercado a hablar con él.
Subimos juntos en un pequeño ascensor. Desde la puerta escucho, de ambiente, música clásica, mientras pasamos a un salón de aire colonial, minuciosamente decorado por mi mujer, me dice. -Yo tengo aquí al lado aquí este despachito que es donde trabajo. Su despachito lo adornan varios premios y reconocimientos a su labor interpretativa que me enseña y comenta con cariño.
El salón es grande, con mucha luz y aprovechado al máximo por el mobiliario, así que no me queda mas remedio que mover algunas sillas para poder montar el equipo, que aunque poco, necesita unos metros.
Durante el proceso, Pepe me acompaña en todo momento aprovechando para conocernos mejor y charlando de esto y aquello, y de esos amigos comunes que han propiciado este encuentro.
Tengo claro que quiero sacar la faceta simpática de Pepe así que como la conversación es amena y fluida, durante la sesión aprovecharé para sacarle alguna sonrisa con ella.
Me habla con entusiasmo y de manera divertida de algunas anécdotas y detalles de su carrera. Y es precisamente esto lo que quiero ver luego, ese Pepe divertido y campechano.
No suelo hacer largas sesiones y esta tampoco lo va a ser, ya que me propicia buenas tomas desde el principio. No obstante sigo charlando y disparando, buscando tranquilamente la que realmente me cuente lo que quiero.
Al cabo de unos minutos de divertida y cómoda sesión, creo que la tengo… ClicK!

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Javier Elorrieta

Javier Elorrieta (foto Pepe Castro)

No puedo evitar sentirme pequeño cuando estoy al lado de alguien con tantas vivencias y de tan larga trayectoria como Javier Elorrieta. Desde muy pequeño vive el cine en casa con su padre, Jose Maria, luego él mismo toma ese camino primero como compositor, director mas tarde, publicista y ahora también dedicado a la música.
Voy a su encuentro con ánimo y muchas ganas de escuchar, ademas de preparado, claro, para fotografiarle. Llego primero y aprovecho para repasar algunas notas en una mesa junto a la entrada, al poco le veo llegar buscando con la mirada, le hago señas a la vez que voy a su encuentro. Desde el momento en que nos saludamos y le veo sonreír, percibo buenas vibraciones, por un momento olvido la evidente distancia y pienso que será una jornada muy interesante, personal y fotográficamente.
Efectivamente congeniamos y coincidimos en muchos pensamientos mas y menos profundos, lo que nos da pié a una conversación larga y entusiasta durante toda la comida. Hablamos de todo, la vida, los compañeros, mujeres, de cine y de música. Entonces saca algo del bolsillo y me lo regala, es un CD con su última grabación de clásicos franceses con tintes jazzeros, y me habla de sus próximos conciertos
Javier transmite optimismo y positividad al hablar, y cuando le pregunto por como está viviendo estos últimos años de crisis, me contesta
-Estoy fenomenal Pepe, luchando mucho como todo el mundo, pero la vida a veces te hace regalos y a mi me ha hecho este ahora, dice refiriendose al éxito con que público y crítica acoge su repertorio. (Repertorio que estoy deseando ver y escuchar en directo)
Al acabar de comer nos trasladamos a un apartado donde mientras tomamos el café, voy montando mi pequeño set fotográfico. Javier me ayuda entusiasta, durante el proceso.
Es raro que antes de empezar una sesión con alguien, este no me avise de lo que le cuesta posar, Javier lo hace, pero me dice también que hoy no tiene esa sensación y que está deseando empezar.
Disparo, como siempre sin prisa, entre frases, buscando el gesto y la complicidad en la mirada. Le digo que intente traspasarme con ella, que no la dirija a mi, sino a través mío, a un espectador que pueda estar detrás. Me hace invisible y… clicK!

Rosendo Mercado

Rosendo Mercado – (Pepe Castro)

Leyenda viva de la guitarra, ex-Leño y parte esencial de la historia del rock español.

Viéndole de joven en los escenarios, nunca hubiera podido imaginar que un día estaría hablando con él en persona y aun menos que posara en exclusiva para mi.
Tiene un pequeño estudio en Madrid y allí es donde vamos a vernos, él como es normal, está mas cómodo entre guitarras y equipos, y a mi me parece genial el ambiente y el entorno para trabajar.
Después de dar una vuelta por el estudio, y a la vista de la cantidad de recursos, decido prescindir de mi habitual fondo blanco, o negro y utilizar un precioso Marshall para enmarcarle y contextualizar la foto al mas puro estilo Arnold Newman.
Aunque se maneje con desparpajo en el escenario, a Rosendo le cuesta soltarse teniendo delante una cámara de fotos. Se confiesa bastante tímido y reacio a posar para fotografias, así que me siento privilegiado, y así se lo digo, por su deferencia y el tiempo que me dedica, e intento tranquilizarle mientras voy montando mi equipo.
Esto no va a ser una sesión al uso, le digo, sino mas bien un rato de charla en la que aprovecharé para hacerte alguna foto.
Poco después y apenas sin darnos cuenta estamos ya metidos en faena, yo preguntando y él sonriendo cada vez que le recuerdo los “viejos tiempos” de los que yo tengo tan buenos recuerdos.
Mientras me cuenta alguna de sus muchas musicales aventuras, voy disparando mi cámara, sin avasallar, escuchando todo lo que me dice y animándole a continuar con las explicaciones. Que suerte conocer de primera mano anécdotas de aquellos para mi, maravillosos años de La Movida.
Apoyado en una de sus guitarras se siente mucho mas cómodo, y ahora se nota en una sonrisa sincera y expresiva, aunque cargada de cierta ternura, de viejo rockero.
Esta me vale… ClicK!!

Nati Mistral

Nati Mistral – (Pepe Castro)

He tenido la suerte de que una de las grandes damas de España, Nati Mistral, se preste a dedicarme parte de su valioso tiempo, aprovechando una actuación que va a tener lugar en un impresionante espacio toledano. El antiguo hospital, hoy museo, Santa Cruz.
He quedado en presentarme una hora antes y no entretenerla luego mas de media, para que le quede algo de tiempo de concentración antes de salir ante su público.

Cuando llego, está allí, al pié del cañón, revisando personalmente el escenario y compensando algunas luces que no le acaban de convencer. Me presento y aunque ya sabe de que vá, intento explicarle de nuevo el retrato que vamos a hacer.
-Lo sé Pepe, ya he visto tus fotos. Haz lo que tengas que hacer aunque luego prefiero no verla, hace tiempo que no me gusta mucho verme en las fotos.
-Como quieras, pero presiento que será una gran foto, contesto.
En el amplio camerino que le han preparado tengo espacio suficiente para montar todo lo que necesito, y eso hago, al tiempo que entablo una conversación con ella. Como es lógico, soy yo el que pregunta sobre su carrera y trabajos, y ella amablemente, siempre con una sonrisa, me va contestando a todo pausadamente y con calma.
Casi sin darme cuenta hemos empezado con la sesión, mientras conversábamos.
El camerino está lleno de maletas y ropa, y después de unas cuantas e interesantes tomas, me propone utilizar una de las prendas que están a la vista, un amplio pañuelo con volantes que tiene preparado para la escena. Me parece genial!
Está sentada, se envuelve en el y me mira, yo bajo un poco mi punto de vista tomando un pequeño contrapicado y encuentro el encuadre… perfecto. ClicK!

Nati-Mistral-foto pepe castro

Paca Gabaldon

Ha sido una de esas oportunidades que no suelo dejar pasar la que me ha acercado hasta este retrato. De hecho yo tenia cita en el teatro Muñoz Seca de Madrid para fotografiar a Manuel Galiana, cuando viendo el reparto de la obra que estaban representando, me encuentro también a un mito de la escena, Paca Gabaldon. Hago las gestiones oportunas para hacerle llegar mi deseo de fotografiarla y espero respuesta.
Ella fué Mary Francis, la presentadora a finales de los 60 y luego actriz en muchas películas de los 70 y 80. Desde entonces, esta mujer de voz inconfundible y potente carácter escénico, ha seguido interpretando cine, televisión y ahora mas dedicada a la escena en los teatros, sigue fascinando con su expresividad y poderío interpretativo allá donde vá. Es una mujer elegante, con un gesto poderoso, pero de mirada dulce y trato amable.
Ha accedido a posar para mi durante unos minutos, cuando termine con su compañero de reparto. Me pide tiempo para pasar por su camerino y maquillarse, ya que cuando terminemos no quedará mucho para el comienzo de la obra. Yo estoy empezando a trabajar en el escenario con Galiana, así que aquí tenemos para un rato.
Como tengo todo montado solo me queda esperar y ajustar luego la iluminación. Viene Paca muy sonriente y dispuesta a enfrentarse a la cámara pero antes de empezar prefiero dedicar unos minutos, de los pocos que tenemos, a conversar sin hacer caso de luces ni cámara, con la intención de acercarme un poco a ella y crear un ambiente en el que poder trabajar lo mas relajadamente posible.
Es una sesión corta, sabemos que no hay mucho tiempo, pero tampoco parece que vaya a hacer falta mas. Recuerdo lo que contaba mi admirado fotógrafo, Richard Avedon, cuando decía que derrotaba anímicamente al retratado durante largas sesiones de hasta cuatro horas. Yo es raro que disponga de mas de una hora y en ocasiones como esta, de escasos minutos.
He escogido una luz suave, y contento con lo que veo empiezo a disparar, como siempre despacio, cuando creo ver el momento preciso. Al cabo de unos minutos tengo la toma que me satisface, equilibrio entre dulce y poderosa… ClicK!

Antonio del Real

Es evidente que Antonio no necesita ninguna presentación, y por eso no voy a hacerlo. Baste decir que es uno de nuestros grandes del cine, y por nombrar alguna de las muchas obras que rellenan su curriculum, me decido por la mayor producción, la extraordinaria y rigurosa película «La Conjura del Escorial»
Le recojo en Madrid, cerca de su oficina, después de que un despiste mío me haga retrasarme unos minutos (como siempre voy con la cabeza llena de asuntos me despisto bastante). Le cuento por teléfono, y pacientemente espera en la calle a que resuelva el entuerto, poco después llego al sitio correcto.
Lleva unos días fastidiado con dolor de cabeza, y aunque me brindo a retrasar unos días si no se encuentra bien, prefiere que sigamos adelante con nuestros planes. En vista de su predisposición comemos y aprovechamos durante un par de horas para conocernos mejor. Congeniamos de maravilla y eso, fotográficamente, siempre promete.
De vuelta a la productora, llega el momento de la verdad. Voy a ver si soy capaz de plasmar la profundidad que veo en Antonio.
Buscando el mejor sitio, me decido por su despacho, un espacio no demasiado grande pero que nos aísla de los demás y me permite incluso jugar con las paredes blancas y utilizar una como reflector. Necesito retirar una mesa y algunas sillas, pero no hay problema, me dice.
Estamos sentados el uno frente al otro, observo y ajusto la luz, decido ponerle una silla delante para que busque un apoyo y se sienta mas cómodo. Hablamos, pero no demasiado, de su trabajo y de su hija Blanca a la que también debo fotografiar. Estamos bastante concentrados en la sesión. Le pregunto por su molestia. Sigue igual, me contesta, pero no te preocupes. Disparo algunas veces, cuando creo ver una buena toma. Me acerco aún mas, no le importa. A poca distancia puedo desgranar y leer en su rostro parte de la historia de su vida. Él a su vez escudriña mi objetivo de tal manera que al cabo de un rato ya no sé… quién está retratando a quién.
Click!!