Pablo Ibáñez (El Hombre de Negro)

Hace falta tener talento y carisma para mantener vivo y de actualidad un personaje por mas de diez años. La historia del nacimiento de este carismático hombre de negro es trabajo e ingenio, hasta que un día sin quererlo trabajando en el lugar y momento oportuno, el gran Pablo Motos se fija en él y desde ese momento le convierte en una pieza indispensable de su quehacer diario, algo que no debe ser fácil dado el nivel de exigencia que supongo a Pablo, el Motos, en todo lo que se refiera a trabajo. Tengo ganas de enfrentarme al temible Hombre de Negro, pero claro en mi terreno, no de otra manera, en un plató y con mi cámara por medio.

En los preliminares y al tiempo que voy preparando el terreno tanto material como en ambiente, hablamos de nuestras cosas mientras me tomo un café al que no me acompaña. Aquí me queda claro que detrás de los cristales ahumados y apariencia de hombre duro e implacable del personaje está Pablo, una persona encantadora y grande de corazón ademas de por su altura. También valoro la forma de salvar algo que para mi es un inconveniente, no tengo una pieza clave en todos mis retratos ya que no le veo los ojos.

Hago un intento sutil, pero no funciona, su personaje no permite que esto ocurra y esto implica aparecer siempre tapado con unas grandes gafas de sol.

-Pablo, no te fotografías sin gafas nunca?

-No, Pepe. Algún dia lo haré, pero ahora no

Contaba con ello, así que no prefiero no insistir mas y las gafas se quedan donde están. El tiempo y muchos retratos me han enseñado que a  los inconvenientes siempre hay que sacarles partido, y eso haremos, seguro.

Estamos en ROBISA, uno de los principales distribuidores de material fotográfico en España, donde por amistad nos han cedido su sala de meetings y plató para este encuentro. El sitio es perfecto, entre otras cosas porque así no he tenido que cargar a cuestas con todo mi equipo habitual, aquí hay de todo.

Mientras termino de iluminar, charlo con Pablo de su vida aparte de personaje, y de fotografía, ya que es un gran y buen aficionado con una interesantísima selección de retratos de los personajes que por El Hormiguero han ido pasando durante estos años. Hoy tenemos prisa y no da tiempo a mucho mas, tiene otra cosa en agenda en menos de una hora. Otro dia, sin cámara y sin luces seguro que encontramos el momento de retomar la conversación y hablar de lo que nos apetezca.

Ya estamos a punto, pero antes de empezar decido bajarle un poco sentándolo en una mesa, para tenerle a mi altura y crear ese tu a tu con el espectador. Me decanto por el fondo blanco para contrastar con su indumentaria siempre de negro y busco la forma inclinando un poco su gesto de no reflejar de manera molesta las luces de los flashes en los espejos de las gafa.  Tras algunos disparos intento insertar algo de fuerza ya que no tengo la mirada, con el gesto de mostrar un puño a la altura de la cara.

Creo que si, lo tenemos.

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