Ledicia sola

A pocos días de cerrar el siguiente número de DNG Photo Magazine, me encuentro con que la foto de portada está aún por definir por culpa como siempre de la cantidad de cosas que uno carga encima y que hacen que todo se acumule para última hora. Estando en estos lances de incertidumbre e indecisión, recibo un email de una agencia con información sobre la actriz gallega Ledicia Sola que por supuesto llama mi atención enseguida.

Observando varias fotografías que acompañan el dossier, aparte de una muy interesante actriz, encuentro un rostro de los que me gusta fotografiar, precisamente porque de verdad tiene carácter y personalidad. Así pues tras releer el mensaje respondo al mismo e iniciamos el contacto.  Aún con tan poco tiempo de reacción, pocas horas después recibo un sí por respuesta.

Dos días mas tarde esperando a mi invitada en el estudio aprovecho para atender algunos mensajes atrasados, cuando aparecen por la escalera Ledicia y una compañera suya. Me levanto y en el intercambio de saludos confirmo aquello que aprecié en esas primeras fotografías, guapísima y con carácter. Me va a gustar mucho trabajar con ella.

-Puede ser un café, antes de nada por favor? pregunta Ledicia tras el primer cruce de palabras? -Café de máquina chicas, les contesto, pero la verdad es que está bastante bueno, o a mi me lo parece por la costumbre.

Un cofee time sin prisas es perfecto para intercambiar información en una agradable charla y abrir la comunicación entre nosotros lo suficiente como para que la puesta en marcha de la sesión sea más amigable. Ambos somos profesionales, pero en este tipo de trabajos las cosas salen mejor cuando sentimos que con quien estamos tiene algo que contarnos más allá del buen o mal tiempo del día, y que lo que estamos haciendo es algo más que un mero proceso mecánico de luces y clics. Al menos yo si lo necesito y lo pienso.

Mientras charlamos con ese café caliente pienso en las muchas ya ocasiones en las que me he encuentro con personas a las que cuando las fotografías intentan esconder algunos matices tras una sonrisa amable, que aparece en el momento en que miras por el visor de la cámara, y desaparece cuando dejas de disparar, descafeinando por supuesto el resultado. Trabajo del fotógrafo es conseguir que esto no ocurra, y que si aparece la sonrisa sea real y fruto del desarrollo de la sesión. Además pienso humildemente que cuando alguien tiene esta fuerza como la que estoy viendo en Ledicia, lo interesante es sacarle partido y diferenciarse del resto, porque pueden, y aquí podría poner innumerables nombres de hombres y mujeres muy conocidos que han aprovechado siempre con creces ese potencial, verdad? Desde Al Pacino o Meryl Streep hasta…

Por esto cuando estamos a punto de comenzar y durante las primeras pruebas de luz le pido que por favor si es posible no fuerce nada, que simplemente mire a la cámara con un gesto natural, y que así mientras seguimos conversando saldrá algo muy real y espero que con fuerza. Estamos de acuerdo, me contesta con seguridad y una sonrisa cómplice. Me encanta, definitivamente.

Dicho esto, observo la escena a través del visor, refuerzo y modelo un poco el retorno de luz que llega del reflector de su izquierda, y empezamos a disparar.

Está ahora Jugando con su pelo, decido en este momento parar brevemente para aumentar y acercar la luz de fondo que hasta ahora hacía que quedara en un tenue gris claro, pero que ahora quemándolo al blanco puro hace que el pelo a contraluz juegue también un papel importante en la foto.
Seguimos con este juego unos pocos disparos más, y ahora si, ya lo tenemos…