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Goyo Jimenez

Otro de los imprescindibles de la comedia en España. Ha sido codirector, guionista y actor desde los inicios en La hora de Jose Mota. En el monólogo, también ha conseguido colocarse en el top de referencia para compañeros y espectadores. Quien no hace referencia de vez en cuando en alguna conversación a los asuntos americanos de Goyo. Yo confieso que tengo que ir a ver el show, es de los pocos que aun no conozco en directo.
He quedado con Goyo para charlar alrededor de una buena mesa, antes de sumergirnos en la posterior sesión fotográfica. Le ha parecido bien mi elección, del restaurante Silk de nuestro común amigo Cipri, que ya es cuartel general y base de operaciones de muchos de mis retratos.
Este tiempo previo siempre me funciona muy bien, crea un buen ambiente y me da opción de aprender algo de mi invitado para utilizarlo luego en la sesión. Debería plantearme hacer un anecdotario con las cosas que me cuentan y con todo lo que aprendo de ellos?
Goyo resulta ser alguien de conversación realmente brillante, rápido de ideas y acompañando todo el tiempo con una característica sonrisa. Me brinda una velada fantástica y a los postres aun me espera otra sorpresita; de una bolsa de papel saca una camiseta serigrafiada de diseño propio, muy divertida y… me la regala. Tengo que pedirle otra…
Terminado ya el tiempo gastronómico nos desplazamos al reservado, donde en pocos minutos preparo el rincón que voy a utilizar como plató. En el transcurso del montaje le hago alguna breve referencia de como va a ser la sesión y del tipo de retrato que pretendo, pero me indica con esa sonrisa, que no va a haber problema, está dispuesto a dejarse hacer, sin ningún impedimento.
Manos a la obra. Fondo blanco, iluminación frontal y empiezo a disparar mi Hassel, despacio, no me gusta ametrallar, sigo conversando y escuchando y solo disparo cuando veo algo que realmente me gusta. No tardamos mucho en estar los dos a gusto cada uno en su lado. Me regala de nuevo la característica sonrisa y es entonces cuando… ClicK!!

Jose Maria Pou

Hoy voy a fotografiar a uno de esos actores que tanto me gustan y a los que denomino de “larga trayectoria”. Prolífico e incansable trabajador de la escena desde hace creo que unos 45 años. Catalán con carácter, tanto, que es capaz de parar una representacion para recriminar la mala educación de algún espectador con el móvil encendido. Algo que debía empezar a sancionarse de alguna manera, porque sigue habiendo especímenes que parecen disfrutar molestando con el soniquete de su teléfonos.
He quedado con Jose Maria en la agencia fotográfica “Contacto”, donde Miguel, su director, me deja un estupendo espacio para trabajar.
Yo he llegado media hora antes y me he preocupado de preparar el escenario, a falta tan solo de algún ajuste de luz que haré cuando le tenga delante.
Bajo de nuevo y me siento en un banco a esperar, ya casi es la hora. Jose Maria aparece puntual y me levanto a saludarle.
-Tenemos tiempo de un café, verdad?
-Claro, vamos.
Entramos en una pequeña cafetería que tenemos enfrente y dedicamos varios minutos a conocernos un poco, entre sorbo y sorbo del negro y aromático liquido. Me cuenta un poco de su ajetreada agenda pasada, presente y futura. Le escucho con atención y solo le interrumpo brevemente para lanzarle alguna otra pregunta.
Media hora después, decidimos que es el momento de subir y ponernos manos a la obra. Enciendo los flashes y observo el efecto, apago uno, muevo el otro. Ilumino cenital y frontalmente con un solo punto de luz.
Su cara me habla con la mirada y con cada una de sus arrugas. Le digo que prefiero los rostros marcados, como el suyo, y que no me gusta quitarles la personalidad retocandolos, asiente y me dice: hombre, claro! con lo que cuesta construir una cara que diga algo, no me lo vas a borrar ahora. Sonrio.
Disparo con Pou sentado, posando a escasos centímetros de mi cámara, consiguiendo unos planos muy expresivos y tremendamente descriptivos de su personalidad.
Después de unas tomas, mientras cambio de objetivo por uno mas largo, le pido que se levante para trabajar ahora de pié. Yo me agacho para contrapicar un poco la toma, él acerca la mano al objetivo, como si quisiera cogerlo… y Click.